Antonio Gómez. Profesor Antonio Gómez. Profesor de tecnologías y responsable de equipos informáticos

Artículo publicado en Comunicación y Pedagogía
Artículo publicado en Comunicación y Pedagogía

Conversación Antonio Gómez, docente castellano-manchego, experto en la utilización del Software Libre en el aula.


Ingeniero Técnico Industrial de formación, Antonio Gómez es profesor de Tecnologías en el IES Eduardo Valencia, en Calzada de Calatrava (Ciudad Real), desde el año 2004, donde desempeña el cargo de Responsable de Equipos Informáticos del centro. Anteriormente ha sido también asesor TIC en el Centro de Profesores de Puertollano (Ciudad Real), con el que sigue desarrollando diversos proyectos de innovación y formación relacionados con el uso del Software Libre en educación. En su centro, ha reinstalado la red informática utilizando Ubuntu.

  • ¿Cómo un Ingeniero Técnico Industrial entra en el mundo de la docencia?

A finales de los años 90, cuando terminé mi carrera, mi horizonte profesional estaba, naturalmente, en la ingeniería. Pero, sin utilizar tanto el término crisis, encontrar trabajo era también bastante complicado. Los contratos basura estaban a la orden del día, ¡me llegaron a ofrecer contratos de una hora y media como soldador, en una empresa de trabajo temporal! ¿Qué tenía que ver la formación que yo había recibido con el puesto que me ofrecían? Bueno, el caso es que, en aquellos primeros años, entre cursillo y entrevista de trabajo, hacía mis primeros pinitos como profesor de Matemáticas en academias, para ESO, Bachillerato y algunas carreras, y así ganaba algún dinero. El trabajo me gustaba, aunque se ganaba poco. Después pasé a trabajar en alguna PYME haciendo proyectos relacionados sobre todo con electricidad, calefacción, aire acondicionado y gas natural. Pero algunos familiares que ya trabajaban como docentes me animaron a probar con la oposición como profesor de ESO y (como suele pasar) me presenté a mi primer examen sin apenas haber estudiado, para ver en qué consistía el mundillo. Empezó como un experimento, pero el caso es que pasé la primera ronda de exámenes (los conocimientos adquiridos en la Universidad estaban aún muy recientes en mi cabeza) y algunos meses después, me llamaron para hacer mis primeras sustituciones. Al año siguiente, obtuve mi primera plaza como profesor interino en el IES Francisco Nieva, de Valdepeñas, por un curso completo. Y la experiencia me subyugó. Quería ser ingeniero, pero ser profesor también me llenaba mucho. Tenía que hacer una elección y elegí. Creo que para bien. Preparé mi siguiente oposición dedicándole muchísimas horas, tuve algo de suerte, que siempre es necesario, y aprobé en ese segundo intento.

  • ¿Cómo fueron sus primeros pasos en el mundo educativo? ¿Le resultó complicado?

¿Complicado? Este trabajo es una locura, aunque apasionante. Justo cuando yo abandoné el instituto, entraba la LOGSE como modelo educativo. La relación entre alumnos y profesores, el sistema pedagógico, la práctica docente y evaluadora... todo había dado un salto cuántico, y nada era ya como yo lo había experimentado. Creía que los recientes recuerdos del instituto (sólo hacía seis o siete años que lo había dejado) me servirían para construir mi figura como profesor, cercano a los alumnos, irradiando seguridad, demostrándoles que uno sabe por experiencia por qué situaciones están pasando... vamos, todos los clichés en que normalmente solemos caer en nuestros primeros meses. Creo que es un error común a la mayoría de los docentes jóvenes. Ser un “amigo” o un “colega” para los alumnos puede ser atractivo, y hasta eficaz, en la televisión. Pero normalmente en la realidad sólo da para un par de dolores de cabeza que actúan como vacuna para posteriores cursos. Ahí es entonces cuando empiezas a buscar consejo en los compañeros más veteranos, que te introducen en un mundo en el que es posible dar una clase a un grupo de quinceañeros rebosando hormonas, sin que se produzcan alborotos ni motines. Dicho así, parece exagerado (posiblemente lo sea), pero en tus primeras clases, es eso precisamente lo que se suele sentir. Pero recuerdo todo aquello con muchísimo cariño, y fue posiblemente una de las mejores etapas de mi vida, aunque tuve que trabajar muy duro.

  • ¿Qué tal su experiencia en un Centro de Profesores? ¿Qué significó para usted dar el salto a un instituto?

Bueno, como decía, antes de empezar en el Centro de Profesores de Puertollano, ya había pasado algunos años en Valdepeñas, como profesor de instituto. No hubo un salto como tal sino, digamos... un paréntesis.

Los asesores de los CEP son, para el resto de los compañeros, “desertores de la tiza”. Somos gente que queremos cobrar del Estado, vivir como sátrapas, sin control horario alguno y libres de la tiranía de dar clase. Una imagen muy triste, ¿verdad?

La verdad es que el tiempo que pasé en el CEP fue muy enriquecedor. Estos centros mantienen un nivel de comunicación entre sí muy intenso, por lo que no sólo pude trabajar con el equipo de mi centro de referencia (Puertollano, en Ciudad Real) sino que conocí asesores de muchos otros puntos de la provincia, sobre todo (naturalmente) asesores TIC relacionados con las Tecnologías de la Información y de la Comunicación. Salvo alguna excepción (posiblemente la haya, aunque yo no tuve noticia de ninguna), todos, repito, todos los profesores que conocí en estos centros son gente profesional, eficaz, y sobre todo, implicadísima en su trabajo. De hecho, lo normal era que a final de mes, el balance de horas que se había dedicado al trabajo fuera superior al que se espera de un profesor “de trinchera” en clase normal. Aprendí mucho sobre muchos aspectos de nuestro trabajo durante esta etapa, porque no todo tiene que ver con la docencia directa. Está la coordinación de actividades de formación, proyectos de investigación e innovación, gestión de grupos de trabajo, la interlocución entre la administración educativa y los claustros, donde el asesor es el intermediario... En fin, infinidad de oportunidades de aprender y crecer profesionalmente. Además, siendo un profesor de Educación Secundaria, tuve un contacto directo con mucha gente de Educación Primaria que me dotó de un retrato real sobre su trabajo, tan distinto del que se da en un instituto.

Y me adelanto a la pregunta lógica subsiguiente: ¿Por qué lo dejaste, si era tan enriquecedor? La respuesta es tan prosaica como realista: además de echar de menos mis clases y el contacto con los jóvenes, era demasiado trabajo. La mayoría de las actividades de formación y de coordinación de proyectos exigía no sólo mantener un contacto permanente con todos los agentes implicados, sino también un contacto continuo con la agenda, dado que es imprescindible una planificación perfecta. Y eso es algo contradictorio con una naturaleza más bien entrópica y tendiente al caos como la mía. Ya me resulta bastante difícil mantener mi propia programación didáctica al día.

  • ¿Cómo empieza su relación con las Tecnologías de la Información y la Comunicación? ¿Y con el Software Libre en particular?

Prácticamente desde niño. Con muy poquitos años, me subyugaban aquellas máquinas recreativas tan comunes en los bares, aquéllas en las que había que echar cinco duros para jugar a los “marcianitos”. Sobre el año 88, o así, yo y mi hermano logramos que nuestros padres nos compraran nuestro primer ordenador, un Spectrum +2 con la friolera de 128 Kb de memoria, y que para los programas contaba con una modernísima unidad de casete ¡Casi nada!. Pues podía gastar una tarde entera intentando que se cargara un videojuego, o trasteando con listados de revistas específicas (aquellas Micromanía (gigantesca) y Microhobby) en las que un programa conocido como Cargador Universal te permitía relacionar programas en Basic con lenguaje ensamblador. Nunca me salía nada, pero aprendía y me divertía.

Afortunadamente, no entró un PC en casa de mis padres hasta que yo estaba terminando mi Proyecto de Final de Carrera, que curiosamente versaba también con un tema relacionado con las TIC (la programación de los primeros microcontroladores que estaban llegando a las universidades españolas). Digo afortunadamente, porque dudo que hubiera terminado mis estudios en caso contrario. Internet era todavía apenas una noticia en televisión, pero el mundo universitario ya bullía con marabuntas de disquetes y programas educativos y videojuegos, originales o piratas. Desde entonces, me las he apañado para contar siempre con un ordenador más o menos de gama media para entretenerme.

Mi relación con el Software Libre nació, precisamente, durante mi etapa como asesor del Centro de Profesores. En aquella época, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha estaba empezando a impulsar su propio sistema operativo libre, Molinux, y parte de nuestros objetivos como asesores TIC aquel año era investigar y promover formas de introducir el uso del Software Libre entre los centros. No se trataba específicamente de sustituir el omnipresente Windows por Molinux, pero sí hacer ver a los compañeros que siempre existen alternativas Open Source a programas privativos que normalmente no se han comprado. Es una práctica corriente en educación, y lo más terrible, comúnmente aceptada: necesito este programa, me lo bajo de Internet y ya está. ¡No pretenderás que lo pague de mi bolsillo, si la Administración no me lo facilita!. Naturalmente, la Administración hace una inversión en software educativo y de gestión todos los años, pero que no consigue llegar a todos los objetivos y metas de cada profesor de cada claustro. Pero tampoco se puede promover la piratería desde el Estado. Existen multitud de aplicaciones en el seno del Software Libre, no necesariamente para sistemas operativos Linux, y es obligación moral nuestra buscar esas alternativas. Somos un ejemplo para nuestros alumnos, no podemos caer en prácticas moralmente reprochables. Bueno, resumiendo: es en esta etapa cuando empiezo a conocer más profundamente todo este mundillo.

Para rematar, a la vuelta de mi experiencia con el CEP, y ya como profesor del IES Eduardo Valencia, me proponen el puesto de coordinador TIC del centro, de reciente creación. Ese mismo año, arrancaba la tercera fase del Proyecto Althia, consistente en dotar de una sala informática de última generación a todos los centros de Castilla-La Mancha. Es en esa fase cuando nos instalan a nosotros dicha sala: dieciseis equipos con arranque dual, Windows XP y Molinux, tarjeta congeladora, servidor propio, control de vídeo y audio de los equipos del alumnado por hardware y por software, sintonizadora de TV... el problema es que la información que nos dejaron a los responsables de los centros de aquella tercera fase fue muy pobre, las salas venían mal configuradas, y nos tocó a esos mismos responsables, coordinándonos entre nosotros y con los asesores TIC de nuestros CEP, ir aprendiendo un poco cómo funcionaban todos aquellos maravillosos equipos que, por otro lado, han demostrado ser un recurso muy valioso para el centro. Una vez aprendimos a utilizarlo, eso sí. El principal recurso, el servidor, un Toshiba modelo Magnia, venía equipado con Molinux, y estaba encerrado en un armarito, sin teclado ni monitor. El único modo de interactuar con él era mediante un interface Web (webmin) o por consola, vía ssh. Así que a partir de ahí empecé a aprender en serio. Añadámosle el pequeño, pequeñísimo, detalle, de que un día, sin más explicación, dejó de funcionar. No me preguntéis cómo ni por qué. Por lo que sé, ha pasado en otros centros con la misma equipación. Como no sabía cómo se había configurado en un principio el sistema operativo que traía, intentamos instalar un sistema operativo de tipo Linux desde cero, pero por algún motivo, los discos SATA que traían no admitían ninguna otra instalación distinta de las primeras fases de Molinux. ¿La solución?. Coger un ordenador mediano de nuestro propio centro, e instalar nuestro propio servidor, a nuestro gusto y conociendo desde el principio todas sus características. Desde entonces, yo y mi compañero, Félix Villanueva, hemos experimentado con multitud de sabores: Molinux, Ubuntu, Debian, Fedora, Mandriva, PCLinuxOS... aunque nos hemos centrado más en las dos primeras, por ser más amigables para el usuario inexperto.

  • ¿Cómo convenció a la dirección de dar el salto al Software Libre? ¿Resultó muy complicado?

No, en absoluto. A lo largo de la experiencia que floreció el año pasado, en forma de proyecto de innovación, pero que hemos ido madurando los últimos cinco años, he tenido contacto con tres equipos directivos. En los tres casos, lo que ha habido siempre sobre todo era amistad, así que no había problemas de comunicación. Eso sí, me propusieron que se mantuviera la posibilidad de trabajar con Windows para que el cambio no fuera tan traumático, y no vi inconveniente en ello. No creo en la convivencia Windows/Linux, al menos no a nivel administrativo, pero tampoco soy ningún gurú o iluminado que trate de “atraer a la religión verdadera” a ningún usuario. A lo largo de nuestro proyecto, hemos ido mostrando las características del Software Libre a profesores y alumnos. Como ya esperaba, la mayoría de los profesores, si bien ya cuentan en muchos casos con una formación básica mínima en Linux, se siguen sintiendo cómodos en Windows y trabajan con este sistema. Otros profesores están dando ya el salto. Me enorgullece decir que en el caso de los alumnos, como jóvenes que son, no tienen ningún problema en acercarse a esta propuesta, hasta el punto de que para la mayoría es indistinto trabajar en uno u otro S.O. De hecho, ya me he acostumbrado a que cuando los alumnos entran en el aula de informática, pregunten: Antonio, ¿hoy arrancamos en Windows o en Ubuntu?. Y, desde luego, todos saben que la red tiene base Linux. Hay un sistema de carpetas compartidas en toda la red local, en base a los usuarios registrados con sus correspondientes permisos, basado en SAMBA. Los profesores y departamentos didácticos cuentan con un servicio de correo electrónico basado en Postfix, Dovecot y Squirrelmail. Un filtro Web basado en IPTABLES y SQUID racionaliza el uso del ancho de banda (escasísimo en los centros educativos de los pueblos) y evita el acceso del alumno a contenidos pornográficos o no permitidos. Y otros muchos servicios.

  • ¿Es muy difícil, a nivel teórico, implementar las ideas del Software Libre en un centro docente?

Creo que no. Al menos, en la parte que a nosotros nos ha tocado, no ha habido trauma alguno. Los principios del Software Libre aplicados a un programa informático, universalmente aceptados, son cuatro, y se expresan como libertades:

- Libertad 0: Libertad de usar el programa con cualquier propósito.

- Libertad 1: Libertad para estudiar cómo funciona el programa, y adaptarlo a tus propias necesidades.

- Libertad 2: Libertad para distribuir copias del programa, para que otros usuarios puedan beneficiarse.

- Libertad 3: Libertad para modificar el programa, mejorándolo, y haciendo públicas dichas mejoras.

Estos principios, para mí, son afines a los principios de un centro educativo, puesto que la cultura, y por extensión la información, no debería ser propiedad de nadie.

  • ¿Cómo ha resultado la experiencia? ¿Con qué problemas prácticos se ha encontrado?

Sinceramente, creo que la experiencia ha resultado muy enriquecedora. Ahora, toda la comunidad educativa conoce, al menos, las características básicas de los sistemas operativos con base Linux, y tiene información suficiente para elegir con qué quiere trabajar en cada momento. Por supuesto que a mí me hubiera gustado que todo el profesorado hubiera realizado el salto a mi opción. Pero me parece aún más importante que los alumnos puedan ya trabajar indiscriminadamente con ambas alternativas, y sean conscientes de lo que diferencia al software Open Source del privativo o comercial. Puedes conseguir una copia pirata o craqueada de un programa o videojuego que deseas tener, pero ahora sabes que está mal, que puedes actuar de otra manera más ética, y que ese comportamiento constituye un delito y una falta que se te reprochará (te importe o no) desde el sistema educativo, porque está en contra de nuestra filosofía.

Los problemas prácticos existen siempre en este salto, por supuesto. El principal, como he dicho varias veces, suele residir más en los adultos que en los adolescentes. A pesar de que es un sistema más claro y seguro en cuanto a la lectura/escritura de archivos, los profesores se han mostrado confusos algunas veces en cuanto a los protocolos de edición, copia y borrado de sus archivos en sus carpetas, lo que les suponía no poca carga de estrés, porque hablamos de documentación que suele ser importante en nuestro trabajo. Supongo que porque el cambio a sistemas nuevos siempre nos aturde más a los adultos que a los niños, que parece que han nacido con un ratón en la mano. Otro problema ha sido el de la gestión del servidor. No hay que olvidar que si bien soy muy aficionado, al igual que mi compañero Félix, carecemos de formación informática ortodoxa. Ahora la conexión a Internet y la comunicación entre los distintos equipos de la red local (impresoras, etc.) pasan por el servidor central. En ocasiones, algún error humano (lo reconozco), ha podido dejar durante una mañana entera, o incluso dos, al instituto sin conexión. Debo agradecer a todo el claustro que hayan tenido paciencia suficiente para reconocer el problema y esperar a que averiguáramos cómo solucionarlo; muchas veces eran tonterías, pero que para personas sin formación adecuada, podían suponer grandes obstáculos.

Curiosamente, el problema que más dolores de cabeza nos ha causado no tenía origen informático. La red eléctrica del centro tiene ya muchos años, y ha sufrido muchas reinstalaciones. Sumémosle que este año ha habido muchas tormentas en la zona (de hecho, en Navidad hubo inundaciones en la comarca). El resultado era que muchos días, saltaba uno o varios interruptores automáticos del cuadro general de protección, dejando sin electricidad al centro. El servidor va conectado a un SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida) que podía dar tres o cuatro horas más de suministro, pero que se declaraba inútil si el router de la red (en otro armario, de difícil acceso externo) se quedaba también sin electricidad. En períodos de vacaciones de más de una semana, como Semana Santa o Navidad, simplemente no se ha podido acceder a ningún servicio desde casa.

  • ¿En qué medida ha cambiado el instituto a partir de la reinstalación de la red informática con Software Libre?

Hombre, a mí me gusta pensar que la situación general ha mejorado. Para empezar, y creo sinceramente que es lo más importante, el enfoque general del trabajo con ordenadores ha cambiado: insisto mucho en que profesores y alumnos siguen teniendo libertad de elección, pero ahora todos somos conscientes de las posibilidades a nuestro alcance y de las consecuencias que acarreará cada opción que escojamos. Desde el punto de vista práctico, ahora el centro cuenta con varios servicios Web alojados en nuestro servidor:

- Un sistema de correo electrónico propio.

- Un cortafuegos que evita el acceso de los alumnos a contenidos impropios (no sólo pornografía; las redes sociales tipo Tuenti o Facebook están dando dolores de cabeza en la mayoría de los centros que conozco).

- Todos los equipos, adheridos a la red local mediante un sistema jerárquico bien definido, pueden compartir archivos entre sí, pudiéndose definir claramente los permisos de lectura y escritura que se desean para cada tipo de usuario, distinguiendo entre alumnos y profesores.

- Disponemos de varios servicios Web: un sistema interno de generación de informes de evaluación disponible para tutores, otro de generación de Planes de Trabajo Individualizado para todo el claustro, y también un sistema de generación de exámenes tipo test online autocorregibles. El profesor se identifica, y mediante un ágil sistema de formularios, introduce la información correspondiente a cada alumno en cada caso, que se guarda en la base de datos del servidor. Cuando se desea acceder a dicha información, sea para consulta o para impresión, una librería PHP genera los correspondientes informes en formato PDF. Dichos sistemas han sido liberados también bajo licencia LGPL, y cualquier usuario puede consultar esta información, así como bajarse los programas, en www.informesevaluacion.com.

- Un servicio Web con el que hemos empezado a experimentar este año, y que se ha mostrado muy potente, es el que hemos bautizado como Proyecto Mentor. Hemos utilizado la plataforma de eLearning Claroline, adaptándola a la idiosincrasia particular de un centro de Enseñanza Secundaria, de modo que ahora, los docentes que han participado en este proyecto disponen de una plataforma en la que, previo registro de profesores y alumnos, hay un contacto directo a través de Internet. Se pueden encargar, enviar y corregir trabajos, proponer pruebas de evaluación de varios tipos, colgar documentación disponible para su consulta por parte del alumnado, wikipedias, foros y salas de chat... Está disponible en nuestra página principal, www.ieseduardovalencia.com, en la sección Alumnos, subsección MENTOR.

- El acceso a Internet desde dentro del centro ha mejorado mucho en velocidad, puesto que ahora el servidor racionaliza las conexiones, y al actuar como proxy, guarda en memoria las páginas con más peticiones, de modo que no es necesario conectarse a la misma página cada vez que un equipo distinto la pida.

- Todos los departamentos disponen ahora de un espacio Web disponible para ellos, con servicios MySQL, PHP, de modo que pueden instalar su propia plataforma Joomla! u otra de su preferencia. Estamos particularmente orgullosos de la evolución que ha experimentado el Departamento de Lengua, de la mano de nuestro compañero, Juan Ortega, a este respecto.

- Las aulas de informática han sido dotadas de un sistema de clonación que agiliza mucho la restauración de los equipos: ahora, cada partición de un ordenador tipo, sea Windows o Linux, ha sido clonada en una imagen guardada en el disco duro del servidor. Cuando algún equipo muestra tener problemas, sea un virus u otro problema, nos limitamos a restaurar dicha partición en el equipo desde la red local, esto es, “regrabamos” la configuración original de dicha partición (sistema operativo y programas instalados) desde el servidor al ordenador con problemas. La operación no suele superar la hora y media, y el ordenador queda completamente operativo.

  • ¿Cuesta mucho mantener una red de ordenadores como la que ha creado en su centro?

Bueno, salvando el problema de suministro eléctrico que he comentado antes, y en el que estamos trabajando, la verdad es que no. La idea es conseguir el máximo grado de autonomía en la red, de modo que toda la comunidad educativa no tenga que depender de una única persona, el administrador (en estos momentos, mi humilde persona, pero eso no tiene por qué ser siempre así). Al trabajar con Ubuntu, absolutamente todos los procesos y sucesos son sistemáticamente recogidos y reflejados en los archivos de logs (diarios), junto con la hora a la que se han producido. Ello permite rastrear cualquier problema que se vaya presentando y llegar hasta su raíz, de modo que se solucione más o menos fácilmente. Además, la estabilidad de estos sistemas operativos es casi legendaria. Antes de empezar a tener los problemas eléctricos, llegamos a tener uno de los servidores precedentes al que ahora tenemos operativo durante casi un año y medio.

  • ¿Tiene algunas ideas nuevas para el uso del Software Libre en su instituto en particular o en el mundo educativo en general?

Tenemos varios proyectos en marcha. El que ahora mismo me está absorbiendo más es una plataforma de formación de padres, profesores y alumnos, que hemos denominado El guardián entre el centeno (www.elguardianentreelcenteno.com). Es un proyecto personal mío y de mi mujer, Lola Nogueras, que lleva la mitad del trabajo (si no, no podría con tanto). La idea es prevenir todos los riesgos inherentes a la utilización de la Red por nuestros menores. Existen multitud de peligros de los que no somos conscientes en muchas ocasiones: acoso escolar, acoso sexual, robo de identidades, phishing, estafas, pornografía... Desde la plataforma que estamos poniendo en marcha, promulgamos el libre intercambio de materiales de formación entre padres, alumnos y profesores sobre estos temas, tratando de dotar de la información necesaria a los tres colectivos, y siempre desde los principios del Software Libre (todo usuario es libre de utilizar, modificar y redistribuir estos materiales, desde la Licencia Creative Commons 3.0, que exige únicamente el reconocimiento de la autoría de aquellos que hayan creado y/o modificado dichos materiales, y la gratuidad de estos materiales, dado que el autor no ha cobrado por ellos). Disponemos de una línea de correo para adultos y adolescentes que necesiten una consulta directa, una wikipedia, un sistema de foros para intercambio... Creo que la idea es buena, y de momento estamos teniendo muy buena acogida; de hecho, hemos tenido ya varias actividades al respecto en varios centros y ayuntamientos de la comarca. Animo a los lectores a que nos visiten en línea; creo que pueden encontrar cosas interesantes. De hecho, tuvo suficiente interés para merecer un espacio para un artículo al respecto en la publicación electrónica Linux+ (www.lpmagazine.org), en su número de mayo.

También hemos hablado de las aplicaciones informáticas que permiten generar Informes de Evaluación y Planes de Trabajo Individualizado de manera automática. Dichas aplicaciones, si bien las programé, posiblemente, con más voluntad que acierto, de momento se están revelando como estables y autónomas, así que decidí liberarlas bajo los nombres IEV y PTI, y están disponibles para su consulta y modificación en www.informesevaluacion.com. Estas aplicaciones están pensadas para Educación Secundaria, pero las estamos adaptando a Educación Primaria. Me enorgullece decir que ya sé de varios centros donde están trabajando con dichas aplicaciones, y desde los que se me están haciendo muchas sugerencias de mejora. Seguiré trabajando en este campo el curso que viene.

Por último, estoy retornando a mis orígenes universitarios, y empiezo a hacer mis pinitos en robótica. Es particularmente interesante, y trato de seguir sus pasos, el trabajo de Francisco Reinoso a este respecto (www.tarribot.com). Se trata de utilizar microcontroladores, microchips de estructura parecida a la de un ordenador, cuya tecnología es ahora mucho más accesible y económica para el usuario medio que hace unos años. Pero el proceso de programación, ensamblado y volcado del programa en la memoria del microcontrolador para conseguir un automatismo eficiente es aún muy poco amigable en Linux. Creo que investigaré a este respecto en los próximos meses.

Muchas gracias por su tiempo y hasta pronto.

Autor: Raül Mercadal Orfila

Raül Mercadal Orfila es licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y responsable de redacción de las revistas Comunicación y Pedagogía y Making Of.


FavoriteLoadingGuardar en mi archivo personal