El cine, una estrategia en la prevención de las adicciones

Artículo publicado en el número 104-105 de la revista Making Of
Artículo publicado en el número 104-105 de la revista Making Of

Apuntes sobre el uso del séptimo arte en la prevención de las drogodependencias.


na gran cantidad de estudios neurocientíficos realizados en las últimas décadas revelan que a nivel de células cerebrales no hacemos distinción entre la fantasía y la realidad. Nuestros pensamientos influyen en nuestros sentimientos y respuestas físicas en un circuito de retroalimentación interminable. Ésta es la base del uso del cine como elemento didáctico capaz de mostrar los factores protectores y de riesgo que conforman la construcción de nuestras habilidades y/o estilo de vida.

Mediante el poder de un filme, escena, secuencia o imagen, podemos modular y evocar un acontecimiento sucedido en el pasado, o de algo que podría ocurrir en el futuro, y reaccionar frente a ello como si estuviera sucediendo aquí y ahora. Nuestra reacción es real, y a veces tan fuerte como si tales acontecimientos satisfactorios o lamentables estuvieran teniendo lugar efectivamente.

Con esta premisa bastaría para justificar la utilización del cine en la prevención de adicciones, pues el cine cambia a las personas más que todas las explicaciones recibidas. Para mí, la importancia de hacer –UTILIZAR– cine radica en su poder de comunicación y comprensión. Un cineasta puede establecer un vínculo consigo mismo y con el espectador; puede descifrar el modo cómo existimos y expresar aquello que no se puede comunicar con palabras: las emociones. En este sentido, el cine nos ayuda a mejorar nuestra condición humana. Y por esta razón creo profundamente en el poder del cine (Rivas, 2010).

En este marco teórico nos movemos para ir seleccionando películas de los distintos materiales y programas al uso como la revista Making Of, las películas del Programa Salud en Curso o del Programa Cine en Valores distribuido por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).

Además de la utilización del cine como elemento preventivo en sí mismo, solemos utilizarlo como material complementario de una determinada temática, al ser una forma excitante de expresión, de comunicación, de entretenimiento y también de aprendizaje.

Los expertos en educación o en salud han encontrado que existen rasgos o procesos en las personas, los cuales son pautas duraderas en la forma de percibir, relacionarse y pensar acerca del entorno y de uno mismo y que se hacen presentes en diversas escenas de más de una película y por tanto se convierten en una herramienta de aprendizaje imprescindible.

Si, por ejemplo, decidimos trabajar el autoconocimiento en la ESO/BAT, podemos seleccionar la película La clase, Mi nombre es Khan o Diarios de la calle, entre otras; complementando con el audiovisual de Tres14 de RTVE Adolescencia y unos dibujos del libro de René de la Nuez “El libro del Yo”, con sus respectivas actividades.

Para trabajar la adicción al alcohol, podemos escoger varias películas como Corazón rebelde, La torre de Suso, 28 días o la mítica Días de vino y rosas; todo ello complementado con el audiovisual de la FAD Todo sobre el alcohol y la guía en papel del Plan Nacional Sobre Drogas “Todo sobre las drogas”. Todo ello con sus correspondientes guías didácticas y selección de actividades.

La torre de Suso (2007) de Tom Fernández.
La torre de Suso (2007) de Tom Fernández.

También nos planteamos la utilización del cine como elemento didáctico y de ocio en el programa de comunicación “Aprender a comunicar”. En este programa, vamos seleccionando distintas escenas muy cortitas para mostrar un determinado aspecto de la comunicación.

Por ejemplo, en Camino a la perdición, la escena en la que Paul Newman le dice a Tom Hanks: “No podrás protegerlo siempre… Es ley de vida, los hijos están en la Tierra para preocupar a sus padres”. O de la película El árbol de la vida, los diversos mensajes del padre a sus hijos. O de la película El discurso del rey, la preparación del locutor profesional y la sugerencias dadas al rey. O de Bienvenidos al Norte, se pueden utilizar los distintos aspectos de la comunicación no verbal y disonancia con la comunicación verbal.

Como vemos es una forma excitante de expresión, de comunicación, de entretenimiento y también de aprendizaje. Sobre este último punto es importante que las películas puedan ayudar a la comprensión de los trastornos de salud, personalidad o modelar las habilidades para la vida.

Los expertos en educación o en salud han encontrado que existen rasgos o procesos en las personas, los cuales son pautas duraderas en la forma de percibir, relacionarse y pensar acerca del entorno y de uno mismo y que se hacen presentes en diversas escenas de más de una película y por tanto se convierten en una herramienta de aprendizaje imprescindible.

En el aula resulta difícil que los alumnos vean en vivo y en directo biografías y/o estrategias de vida, los libros son una fuente incalculable de información que ayudan a la descripción de biografías, pero que necesitan que las personas que los leen vayan imaginando lo ahí descrito; así que resulta una buena idea hacer uso de películas como herramientas para ilustrar de manera visual las características que tienen las personas en su normalidad, o que padecen o no algún problema en su vida.

El cine es, entre todos, el medio de comunicación más integral que existe. Introduce sus mensajes mediante imágenes, palabras, música y silencios. Aprovecha ese especial estado psicofisiológico del espectador (estado físico y fascinación sensorial) que lo hace más receptivo a sus comunicaciones.

Por todo ello y como arte revindicamos la necesidad del cine en el aula y de la formación de los profesores en su uso y en su didáctica.

Las diez habilidades psicosociales

La Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso diez habilidades para la vida en 1993. Las llamó psicosociales porque fortalecen la capacidad de cada persona para tener mejores relaciones consigo misma, con otras personas y con los entornos. En este caso, “mejores” quiere decir más transparentes, donde cada quien pueda mostrarse como es (no como debería ser). El Programa Salud en Curso busca que las personas en edad adolescente puedan desarrollar, en su vida cotidiana, el ejercicio de estas diez habilidades con la mediación que docentes y demás agentes socioeducativos puedan hacer. Para ello pone a su disposición una serie de materiales que servirán para construir encuentros o sesiones educativas que inviten a la conversación y a la práctica de estas destrezas.

¿Cuáles son?

Las diez habilidades para la vida propuestas por la OMS son:

  • El autoconocimiento.
  • La empatía.
  • La comunicación asertiva.
  • Las relaciones interpersonales.
  • La toma de decisiones.
  • La solución de problemas y conflictos.
  • El pensamiento creativo.
  • El pensamiento crítico.
  • El manejo de emociones y sentimientos.
  • El manejo de tensiones y estrés.

Ámbitos posibles de aplicación

  • Adicciones.
  • Convivencia.
  • Participación.
  • Afectivo-sexual.
  • Trastornos de alimentación.
  • Trastornos de salud mental.
  • Etc.
Antonio Belda Mas

Autor: Antonio Belda Mas

Psicólogo de la Unidad de Prevención Comunitaria en Conductas Adictivas de la Mancomunidad de Municipios La Costera-Canal, dependiente de la Generalitat Valenciana.

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