El hombre que ponía aceite en el faro

Making Of 136
Making Of 136

Análisis del terrorismo de Estado llevado a cabo por la dictadura cívico-militar que gobernó Argentina desde 1976 a 1983.

 

 

 

 

 

 

 

Archipiélago Gaucho

Kamchatka (2002) de Marcelo Piñeyro.Desde las islas del mar Blanco hasta las orillas del mar Negro, desde el Círculo Polar Ártico hasta las planicies de Asia Central, desde Múrmansk y Vorkutá hasta Kazajstán, desde el centro de Moscú hasta los suburbios de Leningrado. Literalmente Gulag es el acrónimo de Glávnoe Upravlenie Lagueréi o Dirección General de los Campos, con el tiempo, la palabra “Gulag” ha llegado a designar no solo la dirección de los campos de concentración, sino también el propio sistema soviético de trabajo esclavo en todas sus formas y variedades: campos de trabajo, campos de castigo, campos para delincuentes comunes y para presos políticos, campos para mujeres, campos para niños, campos de tránsito. Gulag, en su extensión, designa el propio sistema represivo soviético, el conjunto de instrumentos que los prisioneros llamaban “trituradora de carne”: los arrestos, los interroga-torios, el traslado en vagones de ganado, el trabajo forzado, la destrucción de las familias. En el curso de la existencia de la Unión Soviética surgieron al menos 476 complejos de campos que comprendían miles de campos individuales, en cada uno de los cuales podía haber de unos cuantos cientos a muchos miles de personas. Vivían en una “civilización separada”, como en un país dentro de otro país. Desde 1929, cuando comenzó la gran expansión del Gulag, hasta 1953, año en que murió Stalin, las estimaciones indican que unos 18.000.000 de personas pasaron por este sistema masivo. Cerca de 6.000.000 fueron enviadas al exilio, deportadas a los desiertos de Kasaj o a los bosques siberianos. Alexandr Solzhenitsyn fue detenido en 1945 por expresar ideas contra Stalin, su historia en tres volúmenes sobre el sistema de campos se tituló Archipiélago Gulag. En 1974, cuando se publicó en inglés, Solzhenitsin había sido expulsado de su país y sus libros sólo podían publicarse en el extranjero1.

El miércoles 24 de marzo de 1976 un golpe de Estado asalta el poder en Argentina. Comienzan los años del Proceso de Reorganización Nacional. Por primera vez, las tres Fuerzas: Ejército, Aviación y Marina se ponen de acuerdo. El gobierno de Isabel Perón implosiona. Tras la muerte del General el verano de 1974, una Junta de Comandantes asume el poder: Jorge Rafael Videla, a quien apodan “La Pantera Rosa”, liberal, católico; Orlando Ramón Agosti, por la Fuerza Aérea y Emilio Massera por la Armada, “El Negro”, “Cero” como lo llaman por su nombre de guerra, antiperonista, anticomunista, formado en la Escuela de las Américas de Panamá por instructores americanos y franceses donde aprendió los métodos de lucha antisubversiva que puso en marcha en el Casino de Oficiales de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

El 29 de marzo, Videla es designado Presidente provisional. En 1976 las organizaciones guerrilleras, Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo están derrotadas militarmente. El Operativo Independencia en Tucumán y el fracaso del Batallón Domingo Viejobueno de la localidad de Monte Chingolo fue su remate. Ahora los cuadros de Montoneros están librados a su suerte2. Subversivo es todo aquel que no esté de acuerdo con la dictadura. Un tsunami de “sangre y fuego” se extiende por todo el país. Menos de dos meses después ya había 4.000 desaparecidos.

Gwenda Mae Loken, secuestrada en abril de 1976 por distribuir panfletos antigubernamentales, informó a la embajada norteamericana después de ser liberada que fue sometida a tortura con electroshock “dijeron que no podría tener niños”.

Patricia Erb, de 19 años, hija de un misionero americano, informó a la embajada estadounidense de su tortura y la privación extrema a la que fue sometida por el personal de la Junta militar: “Fui conducida por antros que llamaban ‘casas de tortura’. Donde hombres bien vestidos, nos interrogaban bajo tortura… La tortura adoptó varias formas: golpes con porras, con los puños, patadas, inmersión en agua o en sustancias fecales hasta el ahogamiento y aplicando la picana (máquina eléctrica)… en las partes más sensibles del cuerpo como boca, ojos, nariz, oídos, vagina, pezones, pene y manos… después de los interrogatorios nos llevaban de vuelta al ‘granero’ (…) de noche las ratas corrían encima de nosotros. Además, estábamos a merced de los suboficiales que nos violaban3.

Robert C. Hill, embajador norteamericano en Argentina.
Robert C. Hill, embajador norteamericano en Argentina.

Confrontado con la evidencia, el sistemático uso del secuestro, la tortura y las desapariciones, en los meses siguientes al golpe de Estado, Robert C. Hill, embajador norteamericano, pasó de un ciego apoyo a la Junta, a una firme crítica de las tácticas de guerra sucia empleadas por la misma. Durante la segunda mitad de 1976 y principios de 1977, el embajador protestó por la incorporación al ejército argentino de los escuadrones de la muerte y la utilización de medidas ilegales de represión. Sus esfuerzos se dirigieron a los casos de civiles americanos detenidos por las fuerzas militares o paramilitares. Sensible a la defensa de los derechos humanos, Hill personalmente discutió los casos de Gwenda Mae Loken y Patricia Erb directamente con el Presidente Jorge Videla el 21 de septiembre. De los miles de desaparecidos que pasaron por los 364 Centros de Detención Clandestina (CCD), la embajada norteamericana a mediados del 77 fue consciente de sólo una pequeña fracción. Sin embargo, los métodos de la campaña antisubversiva de la Junta Militar estaban claros entre el personal de la embajada norteamericana en Argentina: los “grupos de tareas” o “patotas” operaban con facilidad, previo aviso a la policía, la zona del operativo se consideraba “liberada o protegida” para que camparan a sus anchas, las víctimas, encapuchadas y esposadas empujadas dentro de los ubicuos Ford Falcons, eran conducidas hacia un destino incierto. La impunidad garantizaba la tortura: “Tú no existes” –recordaba una víctima lo que sus torturadores diariamente expresaban: “Lo somos todo para ti, la justicia, Dios4.

Ficha Kamchatka

Título original: Kamchatka
Dirección: Marcelo Piñeyro
Nacionalidad y Año de producción: Argentina/España/Italia, 2002
Duración: 105 min.
Interpretación: Ricardo Darín (Papá "David Vicente"), Cecilia Roth (Mamá), Héctor Alterio (Abuelo), Fernanda Mistral (Abuela), Milton de la Canal (El enano/Simón), Mónica Scapparone (Mamá Bertuccio), Tomás Fonzi (Lucas), Leticia Brédice (Maestra), María Socas (Amiga Mamá), Matías del Pozo (Harry)
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Producción: Oscar Kramer, Pablo Bossi, Francisco Ramos y Pedro D'Angelo
Música: Bingen Mendizábal
Fotografía: Alfredo F. Mayo
Montaje: Juan Carlos Macías
Diseño de producción: Alejandra Dixon
Dirección artística: Jorge Ferrari y Juan Mario Roust
Vestuario: Magalí Izaguirre y Ana Markarian

Después de una visita a Buenos Aires en abril de 1979, Patrick Flood, funcionario de la Oficina de Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios, regresó a Washington convencido de que cientos, cuando no miles de argentinos estaban detenidos en lo que describió como el “archipiélago Gaucho”.

Anna Ajmátova.
Anna Ajmátova.

La poetisa rusa Anna Ajmátova, en su libro Réquiem, escribe Introducción:

Esto sucedió en tiempos en que sólo
los muertos sonreían,
alegres por haber hallado al fin reposo,
y como un apéndice inútil,
Leningrado [Buenos Aires] colgaba
del portón de sus cárceles,
mecido por el viento.
En tiempos en que, enloquecidos de dolor,
desfilaban al paso columnas de condenados
mientras las locomotoras [los vuelos
de la muerte] lanzaban al aire
su breve canción de despedida…
Estrellas de muerte planeaban en lo alto,
y la inocente Rusia [Argentina] se retorcía
bajo las botas ensangrentadas,
y bajo las ruedas de los furgones
celulares [Ford Falcons]
5.

En 1924, las autoridades incluyeron todas las obras de Ajmátova en el índice de libros que debían retirarse de las bibliotecas y de las librerías. El texto de Réquiem no existía en papel. Muy pocos lo sabían de memoria. En 1935 es arrestado su hijo, Lev Gumilov y vuelto a detener en 1938. Las largas colas ante las prisiones recuerda a Madres de Plaza de Mayo, en las que esposas, madres, hermanas portaban paquetes para los detenidos. La poetisa se pasa en ellas diecisiete meses. La Amiga de Ajmátova, la poetisa Olga Bergolts, fue detenida cuando estaba embarazada. La torturaron y a su marido Boris Kornilov, lo fusilaron. Las dos trabajaban en la radio cuando los alemanes llegaron a Leningrado. En Introducción del año 37, año de la Gran Purga, si sustituimos cuidadosamente algunas palabras del poema por su contrapartida argentina, el resultado es un reflejo especular convexo identificable.

Carta de un escritor a la Junta Militar

Rodolfo Walsh pionero del género de no-ficción aplicado a la novela Operación Masacre, 1957, nueve años antes de la publicación de Truman Capote A sangre fría, fundó en abril de 1976 ANCLA (Agencia de Noticias Clandestinas) para denunciar los crímenes de la dictadura. Juega con el nombre de ANCLA porque quiere hacer creer a los militares que es un servicio de Inteligencia de la Marina que denuncia al Ejército y genera confusión entre los mandos. El objetivo era provocar hechos a partir de la prensa clandestina para fracturar a la Junta Militar. Walsh se quedó en Argentina, también se quedó su hija mayor María Victoria Walsh, 2º Oficial de la Organización Montoneros, responsable de la prensa sindical, conocida como Hilda, que murió el 29 de septiembre de 1976 con 26 años.

Walsh escribe Carta a los amigos, tres meses después del asesinato de su hija. Vicky conocía “el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de los miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era no hablar sino caer. Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro”.

Rodolfo Walsh.
Rodolfo Walsh.

El 28 de septiembre cuando entró en la casa de la Calle Corro de Buenos Aires cumplía 26 años. Tenía una reunión con cuatro miembros de la Secretaría Política. Al día siguiente, ciento cincuenta hombres acordonaron la zona. A las siete, le despertaron los altavoces y los tiros. Siguiendo el plan de defensa subió a la azotea. El combate duró una hora y media. Desde la terraza, Vicky hacía fuego. De pronto, se hizo el silencio. La joven dejó en el suelo su metralleta Halcón, se asomó a la calle y gritó: “Ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir”, entonces se disparó en la sien. El Coronel Roualdes, jefe del operativo, abrió la puerta de la casa y tiró dos granadas. Los oficiales encontraron una niña de un año, sentada en la cama, y cinco cadáveres.

La derrota de Montoneros a finales de 1976 era irreversible. Buenos Aires como territorio cercado se volvió “territorio comanche”. Walsh pesimista, decepcionado, escéptico, profundamente dolido por la muerte de su hija, redujo la frecuencia de contactos con la Organización. Se trasladó a San Vicente en las afueras. Conocía las condiciones de la detención ilegal y “la tortura sin límite”. Caer vivo era perder la mitad de la batalla.

Para la Nochebuena de 1976 ya tenía in mente la Carta abierta a la junta militar. El 9 de enero de 1977, el día que cumplió 50 años se propuso tener La carta lista en el aniversario del golpe. Lo consiguió: “El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva y cuyo término estaba señalado por elecciones señaladas para nueve meses más tarde”.

La carta es un documento contundente de denuncia de la ilegalidad, el terrorismo de estado, la guerra sucia, la violación de los derechos humanos. “Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio”.

Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo ante el juez. Los Centros Clandestinos de Detención se convierten en “pozos de olvido”. Como en el Decreto nazi Nacht und Nebel, Decreto Noche y Niebla, esto es, las directrices para la persecución de las infracciones cometidas contra el Tercer Reich, en la aplicación de prácticas de desaparición forzosa de personas. “Los campos y el asesinato de los adversarios políticos son sólo parte de un olvido organizado que no sólo alcanza a los portadores de la opinión pública, escrita u oral, sino que se extiende incluso a la familia y a los amigos de la víctima. Bajo el totalitarismo, están prohibidos el dolor y el recuerdo”.

Jorge Videla, militar y dictador argentino.
Jorge Videla, militar y dictador argentino.

Videla define al desaparecido, el 14 de diciembre de 1979, en una Conferencia de Prensa como “ni muerto ni vivo, desaparecido”. Los Campos Clandestinos de Detención convirtieron la muerte en anónima (imposible determinar si un prisionero está vivo o muerto), los Generales como los nazis, los croatas, los jemeres rojos, los hutus, “privaron a la muerte como final de una vida realizada. En cierto sentido, arrebataron al individuo su propia muerte demostrando por ello que nada le pertenecía y que él no pertenecía a nadie. Su muerte simplemente pone un sello sobre el hecho de que en realidad nunca había existido6.

El propósito de un sistema arbitrario es destruir los derechos civiles de toda la población. El Gobernador de la provincia de Buenos Aires Ibérico Saint Jean declaró a comienzos de junio de 1977: “Primero mataremos a los subversivos; después a sus colaboradores; entonces liquida-remos a sus simpatizantes; más adelante a los indiferentes; y, finalmente, a los tímidos7. La destrucción de los derechos del hombre, la muerte de la persona jurídica, es un prerrequisito para dominarle enteramente. Las cámaras de gas no podían ser concebidas para casos individuales sino sólo para personas en general. Los Centros Clandestinos de Detención están concebidos para casos individuales con el fin de deshacer sus rastros. Es el reino del homicidio y la tortura absoluta. Los funcionarios trataban a las personas como si nunca hubieran existido. El terror impone el olvido. El asesino deja un cadáver, Rosendo García o Satanowski, los victimarios borran el sujeto.

El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el ‘submarino’, el soplete de las actualizaciones contemporáneas. Han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida en que el fin es machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo que ustedes mismos han perdido. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga”–escribe Walsh. El desaparecido no deja ni un cuerpo ni una tumba. La alternativa no se plantea entre el bien y el mal sino entre el homicidio y el homicidio.

El vicealmirante Guzzetti en un artículo publicado en La Opinión el 3 de octubre del 76 admitió que “el terrorismo de derecha no es tal sino un anticuerpo”. Viola fue invitado a una visita oficial a los Estados Unidos, tras la victoria de Reagan, ante la pregunta de un periodista por el paradero de los desaparecidos declara: “Investigar a las Fuerzas de seguridad no ha lugar. Esto es una guerra y nosotros somos los vencedores. Si los nazis hubiesen ganado la guerra, los juicios hubieran sido en Virginia no en Núremberg8.

Roberto Eduardo Viola, militar y presidente argentino.
Roberto Eduardo Viola, militar y presidente argentino.

El 25 de marzo de 1977, Rodolfo Walsh salió de su casa en San Vicente con su esposa Lilia Ferreyra para tomar el tren de las doce a Constitución. Walsh había concluido La carta y el cuento Juan se iba por el río tal y como se había propuesto. Iban con las diez primeras copias de La carta encima. En la esquina de Constitución se separan, no se verán más. Walsh llevaba una pistola Walther PPK calibre 22 bajo el pantalón. Se dirigía a una reunión de la Organización. Un policía lo reconoce. En el cruce de San Juan y EntreRíos le dan el alto. Alfredo Astiz estaba en ese “grupo de tareas”, el 3.3.2 de la ESMA. La “patota” sabía que llegaría un montonero pero no pensaban que fuera un hombre de 50 años disfrazado de jubilado. Astiz intenta tacklearlo sin éxito. Walsh saca su pistola y lo acribillan en el acto. Ernesto Weber le pega el tiro de gracia allí mismo. El cuerpo es depositado en un pasillo de la ESMA. Desconocemos su paradero.

Buenos Aires se había convertido en una “villa miseria” de diez millones de habitantes. Ciudad a media luz. El Río de la Plata contaminado en todas sus playas por los socios de Martínez de Hoz “ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan Plaza de Mayo”. Con una inflación del 400% y un aumento de los sueldos militares del 120%, la ciudad se torna invivible como el Madrid franquista de Tiempo de silencio de Luis Martín Santos.

Walsh se despide: “aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas. Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin la esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en los momentos difíciles. Rodolfo Walsh, C.I. 2.854.022. Buenos Aires 24 de marzo de 1977”.

Walsh firma la carta y expone públicamente su Cédula de Identidad. La carta no es un documento anónimo, pero sí es una carta abierta. ¿Abierta a qué o a quién? El receptor es la Junta Militar pero en el aniversario del golpe de Estado, nada intuía que la guerra sucia retrocedería lo más mínimo, al tiempo que la guerrilla montonera estaba diezmada. El destino de la carta eran los grandes diarios y algunas corresponsalías. Pero nadie la publicará. La desaparición de Walsh sólo es informada por Ariel Delgado en Radio Colonia y el Buenos Aires Herald de Robert Cox sin detalles.

Murió como vivió. “El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra”. Walsh no tendrá un lugar en la antología del llanto. En un predio de 16 hectáreas frente a la ESMA, vecino al Parque de los Niños, sobre la costa del Río de La Plata, está el campo de deportes Ernesto del Monte. Testigos denunciaron que allí se arrojaban cadáveres de prisioneros y neumáticos que se incendiaban. Allí podrían estar los restos de Rodolfo Jorge Walsh. Cédula de Identidad 2.854.022.

El eternauta en el Vesubio

Héctor Guzmán Oesterheld, historietista.
Héctor Guzmán Oesterheld, historietista.

Todo hasta donde se podía ver, se cubría de aquella nevada. Nevada irreal, nevada de dibujos animados y mortal terriblemente mortal”. En 1957 Héctor Germán Oesterheld, guionista de historietas, funda la editorial Frontera y Hora Cero. Creador de personajes como Sargento Kirk y Enie Pike. En Hora Cero, el 4 de septiembre, semanalmente, en tres páginas hasta un total de 350, se publica El Eternauta. Hora Cero Semanal fue una revista pobre, con tapa de colores, apenas una ilustración en blanco y negro con manchas rojas, azules o amarillas que destacaban algún detalle. El interior era en blanco y negro. La revista costaba un peso y cincuenta centavos. La mitad que Hora Cero Mensual y la cuarta parte que Hora Cero Extra que aparecería en abril del año siguiente. Hora Cero tenía formato apaisado, contaba tan sólo con 16 páginas y aparecía sólo los miércoles. Después de 105 semanas que culminaron el miércoles 1 de septiembre de 1959, finalizó. El Eternauta fue la versión de Robinson Crusoe de Oesterheld. El hombre rodeado por la muerte, anticipo de Oesterheld en el Vesubio. No obstante, el héroe verdadero de El Eternauta es el héroe colectivo. El hombre como animal político, en sentido aristotélico en el que nadie es autosuficiente. El recurso a alguien que cuenta una historia que se convierte en el argumento principal está ya en El Quijote. La nevada mortal de 1957 fue una premonición de la dictadura militar.

En el filme documental Oesterheld en el Vesubio. Memoria abierta de 2015 con guion y montaje de Marcelo Rest, Elsa Sánchez de Oesterheld afirma: “En la época trágica de nuestro país eliminaron a mis cuatro hijas, a mi marido, a mis dos yernos y dos nietecitos que quedaron porque dos de las chicas estaban embarazadas de las cuales, lamentablemente, no pude saber nunca nada. Mi nombre es Elsa Sánchez de Oesterheld, soy la mujer de Héctor Germán Oesterheld conocido por sus trabajos de ciencia-ficción. Bueno, tuve cuatro hijas. Dos nietos llegué a tener de las dos chicas mayores… En abril del 77, aproximadamente, el 21 de abril del 77 desaparece mi marido. Son nueve personas desaparecidas de mi familia. Me quedé sola con mis dos nietecitos de las chicas mayores, el más chico [Fernando Araldi de Diana] tenía un año cuando desapareció la mamá y el otro tenía tres años y medio [Martín Mórtola de Estela]”. Sólo el cuerpo de Beatriz fue devuelto por el Ejército a la madre y pudo ser velado y enterrado. En el transcurso de la gestación de El Eternauta II, Oesterheld, que había pasado a la clandestinidad, pierde a dos de sus hijas Beatriz de 19 años fue la primera víctima, el 19 de junio, tres meses después del golpe. El 7 de agosto de 1976 en Tucumán, cae Diana de 23 años, embarazada.

Elsa Sánchez de Oesterheld con sus hijas y nietos en enero de 1976.
Elsa Sánchez de Oesterheld con sus hijas y nietos en enero de 1976.

Ocho meses después, el 20 de abril de 1977, el Movimiento Peronista Montonero (MPM) se presentó con una conferencia de prensa en el hotel Leonardo Da Vinci de Roma. Ahí estaba Firmenich en su triple condición de primer secretario del Partido Montonero, comandante en jefe del Ejército Montonero y secretario general del movimiento junto con los líderes de cada rama. Mientras Firmenich lanzaba el MPM al mundo con el documento titulado Resistir es vencer en el que se exigía la renuncia de Martínez de Hoz, la publicación de la lista de los detenidos y la supresión de los Campos de concentración, la liberación de los presos políticos, la rehabilitación de los partidos y el juicio a los torturadores, el Grupo de Tareas 2 del Vesubio, liderado por el oficial de inteligencia Gustavo Adolfo Cacivio “El Francés”, secuestraba a Alberto Monaji, el Pelado Pedro, miembro de la conducción de Sur. Con el caería la columna de La Plata. Héctor fue apresado, se había negado a viajar a Roma mientras sus hijas estuvieran en el país9. Después de Campo de Mayo, Oesterheld era trasladado al Centro clandestino “El Vesubio”. Ubicado en la intersección de la autopista Richieri con el Camino de Cintura, el Vesubio dependía de la Central de Reunión de Inteligencia (CRI) que funcionaba en el hospital del Regimiento 3 de la Tablada cuyo jefe era el coronel Federico Minicucci. Estaba emplazado en una finca del Servicio Penitenciario Federal, tenía tres chalets estilo colonial, una era la Jefatura que era el lugar donde vivía el Director del Vesubio, el Mayor Pedro Durán Sáenz, alias “Delta”; las cuchas donde estaban los presos y, finalmente, la enfermería que era donde los interrogaban. Por el Vesubio pasarían más de 1.500 secuestrados. Había empezado a funcionar como Centro Clandestino de Detención en 1975 con la Triple A (Alianza Argentina Anticomunista). Entonces se llamaba “La Ponderosa”. El responsable máximo del campo era el Jefe I Cuerpo del Ejército, el General Guillermo “Pajarito” Suárez Mason. Cacivio reemplazó a Durán Sáenz en la dirección del campo a finales de 1977. Decidía quién vivía y quién no. Su objetivo principal era destruir la Columna Sur. Y toda la Inteligencia del Vesubio estaba orientada a tal fin.

Oesterheld se enteró de la muerte de Marina porque “El Francés” le informó a fines de octubre de su desaparición, tenía 18 años, se había casado en la clandestinidad, estaba embarazada. Murió tiroteada. Quedaba Estela. El 14 de diciembre del 77 desaparece Estela de 24 años junto a su marido [Raúl “El Vasco” Mórtola]. Los dos tiroteados. La última carta de Estela a Elsa lleva esa fecha. Allí escribe: “Mamita: Marina hace un mes que no está con nosotros”. Héctor pasó la Navidad en el Vesubio. Para final de año, Ana María Caruso de Cari contó a sus hijas en una carta: “Aquí estamos bastante bien. Ahora está con nosotros ‘El Viejo’ que es el autor del Eternauta y del Sargento Kirk. ¿Se acuerdan? El pobre viejo se pasa el día escribiendo historietas que hasta ahora nadie tiene intención de publicarle10.

Los últimos en ver a Oesterheld serían Javier Antonio Casaretto, Arturo Chillida y Juan Carlos Benítez. A los tres los secuestraron en Mercedes a finales de 1977 y permanecieron en el Vesubio hasta el 16 de enero de 1978. Antes de ser liberados lo identificaron: el guionista tenía la cabeza vendada. Casaretto, además, pudo ver que estaba jugando al ajedrez. En febrero de 1977, cuando trasladaron a Ana al Sheraton, uno de los guardias le comentó: “En esta misma celda estuvo un viejo que contaba historias11. Antes de ejecutarle, los “milicos” le enseñaron las fotos de sus hijas muertas. “En un momento tuve que dejar de investigar porque me hacía tanto daño que se hacía insoportable. Tenía que seguir viviendo. Tenía a los chicos. Era la única que podía sacarlos a flote. No tenía plata, tuve que trabajar. Trabajé siempre. Viví con mi trabajo. Peleé por las cosas de Héctor. Jamás me dieron nada. Al menos que tengan los derechos los chicos. De manera que El Eternauta continuó conmigo. Yo soy El Eternauta. Yo soy El Eternauta que prosigue. La realidad la tengo yo y no me hace nada feliz. ‘Feliz’ es una palabra estúpida en mi vida pero no me conforma nada. Los chicos están espléndidamente bien plantados. Van a vivir una vida que vale la pena vivir. Amo la vida sobre todas las cosas pero no tengo consuelo. Siempre pensé que si todo eso como ellos decían: ‘Mami, la vida cuando se da por algo, vale la pena’. Creo que no les dejaron vivir la vida. Veo lo que hicieron de este país y no tengo consuelo12.

El 14 de julio de 2011, en la causa conocida como Vesubio, el Tribunal Oral Federal 4 condenó a cadena perpetua por 156 delitos de lesa humanidad a siete de los ocho imputados, el octavo Pedro Alberto Durán Sáenz, director de El Vesubio murió impune durante el juicio. El 18 de diciembre de 2014, en la causa conocida como El Vesubio II, el mismo tribunal condenó a cadena perpetua al ex coronel Gustavo Adolfo Cacivio (alias “El Francés”) y al ex general Antonio Minucci. Diana, Estela, Marina y Héctor Oesterheld, Raúl “El Vasco” Mórtola, Rodolfo Bordieu (ex novio de Diana) y Alberto Seindlis pareja de Marina siguen desaparecidos. Elsa murió el 20 de junio de 2015. Siempre tuvo esperanzas de que aparecieran los hijos de Diana y Marina. El Eternauta se sigue publicando. En 2007 fue incorporado como material de lectura en las escuelas secundarias de la provincia de Buenos Aires.

Patricia Derian

Patricia Derian, política y activista de derechos humanos estadounidense.
Patricia Derian, política y activista de derechos humanos estadounidense.

Para el 1 de enero de 1977, 20.000 personas habían desaparecido en la terrible campaña de “reorganización nacional” que promovió la Junta Militar. Patricia Derian llegó al Departamento de Estado para los Derechos Humanos de la Administración Carter a primeros de marzo de 1977. Destacando la importancia de las relaciones de los Estados Unidos con Latinoamérica, el presidente Carter detalló sus líneas maestras en la conclusión del Memorándum que presentó a la Organización de Estados Americanos el 14 de abril: 1º) No-intervención; 2º) Coordinación económica con los líderes de los países latinoamericanos; 3º) Promoción de los derechos humanos así como la expansión de la democracia en la región. Esto suponía ruptura de la anterior línea dura de Guerra Fría del último cuarto de siglo.

El 30 de abril, animado por el Presidente, Cyrus Vance, en la facultad de Leyes de la George School University, ofreció una meridiana presentación de la política de derechos humanos americana: 1º) Protección contra la violación de la integridad de la persona, esto es, tortura, arresto arbitrario o encarcelamiento y negación del habeas corpus; 2º) Derechos económicos y sociales, incluidos, comida, asistencia sanitaria y educación; 3º) Derechos civiles y políticos que incluyen libertad de pensamiento, de culto, de asamblea, libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de movimientos dentro y fuera de su país y libertad para formar parte del gobierno14. El compromiso de Jimmy Carter con los Derechos Humanos estaba claro. Vance destacó la necesidad del caso-por-caso en el desarrollo de estas cuestiones, aceptando que ninguna fórmula produce una respuesta automática.

No obstante, no fue hasta el 17 de febrero de 1978, más de un año después de su entrada en el despacho oval, que Carter publicó la Directiva Presidencial NSC-30 considerando a los derechos humanos como el “principal objetivo de su política exterior”. Sin embargo, la ausencia de un set de directrices políticas impidió a Patricia Derian desarrollar la teoría. Patt Derian fue considerada por el cuerpo de funcionarios de política exterior más una activista liberal que una diplomática. Justificado o no, lo cierto es que la contundencia de Miss Derian estaba lejos de la tradicional discreción del léxico diplomático: “Todos los países defienden los derechos humanos. Afrontan sus crisis amenazando a su sociedad y asumen que tan pronto se supere el actual estado, acataran la legalidad internacional, pero durante este intervalo será necesario adoptar extraordinarias medidas. A continuación pregunto ¿qué significa ‘adoptar medidas extraordinarias’? Esto es un gran avance porque uso la palabra ‘tortura’ en lugares donde es aplicable y es aplicable en demasiados lugares. Pregunto por los nombres de los torturadores, los nombres de los lugares donde la gente es detenida, los nombres de los desaparecidos, pregunto por quienes han sido liberados, por quienes han sufrido abusos y maltrato. La respuesta es que ‘ellos no son responsables’. Pero ‘si eres un alto funcionario debes tener máxima responsabilidad y culpa’. Acto seguido, volvemos a empezar y hasta aquí el primer encuentro"15.

De modo que, aunque los seis primeros meses en la Presidencia no dieron fruto en la promoción de los derechos humanos con la Unión Soviética, al menos en Latinoamérica tuvo un éxito simbólico: 1º) El 1 de junio de 1977, Carter firmó la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en una reunión de la Organización de Estados Americanos que tendría efectos en julio. A principios de otoño, el Presidente expresó su apoyo a la ratificación de la Convención sobre el Genocidio y el Pacto Contra la Discriminación Racial y firmó ambos acuerdos en la Convención Internacional de Derechos Políticos y Ciudadanos y el Acuerdo internacional sobre Derechos Económicos y Sociales, documentos que los Estados Unidos se negaron a poner en práctica por casi una década. 2º) Derian se benefició de fuertes aliados en Capitol Hill y entre las agencias no-gubernamentales defensoras de los derechos humanos.

Albano Eduardo Harguindeguy, militar y ministro de interior de Argentina.
Albano Eduardo Harguindeguy, militar y ministro de interior de Argentina.

Nueve meses después de su llegada al Departamento de Estado, sus aliados del congreso, dirigidos por Donald M. Frasser, colocaron la Oficina de Derechos Humanos en un alto nivel, promocionando a Derian al cargo de Secretaria Adjunta de la Oficina de Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios del Congreso. 3º) Finalmente, el esfuerzo por institucionalizar los Derechos Humanos recibió apoyo de Cyrus Vance, como recordó Derian: “Vance fue de gran ayuda”, aunque partidario de la negociación privada en lugar de pública, enfatizó la necesidad del caso-por-caso en la toma de decisiones, el Secretario creía que: “Una nación que se ve a sí misma como una ‘luz en la colina’ no puede estar satisfecha sólo con el poder político. No puede ignorar el crecimiento de las demandas de los individuos por el cumplimiento de sus derechos en todo el mundo16.

¿Una utopía? A mediados de agosto de 1977, Patt Derian regresó a Argentina por segunda vez, con las "pilas recargadas", de los últimos cinco meses. El encuentro de Derian con los oficiales argentinos rozó los límites del protocolo diplomático. Fred Rondon, quien acompañó a la activista, recuerda, el 10 de agosto, haberla tenido que sujetar físicamente durante la entrevista con el Ministro del Interior General Albano Eduardo Harguindeguy: “No olvidaré el momento durante la conversación cuando Patt y el Ministro estuvieron a punto de llegar a las manos; fue una acción instintiva de ambos parar antes de que la situación se descontrolara. Después continuó la charla. Derian no se cortó un pelo”.

Emilio Eduardo Massera, militar de la Armada argentina.
Emilio Eduardo Massera, militar de la Armada argentina.

En los mismos términos transcurrió el encuentro con el Presidente de facto Jorge Rafael Videla. Como en una película de Sergio Leone, le desafió a un duelo de inmediato. El encuentro más caliente tuvo lugar en la Escuela de Mecánica de la Armada con el Almirante Emilio Eduardo Massera. Rechazando la pretensión del Almirante de que Argentina estaba en proceso de normalización, Derian, sin rodeos, cambió de tema:

- Hablemos del sótano de este edificio.
- Este es un edificio enorme [el Almirante respondió sin gracia].
- Es además un lugar de tortura. [Massera, rápidamente negó el cargo, pero Derian estaba decidida].
- Sé que aquí se tortura a gente, escaleras abajo. [Cuando Massera continuó negando cualquier complicidad con la guerra sucia, la activista subió la apuesta], bueno, deme una hoja de papel, se lo dibujaré. Le delinearé cada habitación y lo que sucede dentro.
[Fue una jugada arriesgada. A mediados de 1977, Derian tenía escaso conocimiento de lo que sucedía en la ESMA. Massera fue descubierto. Después de una pausa. El Almirante sonrió y gesticuló como lavándose las manos]
- Bien, usted recuerda a Poncio Pilatos17.

De vuelta a Washington, contaba con la certeza firme de la imposición de sanciones a la Junta Militar argentina para reducir la violencia. No resultó fácil.

Guerra ficción

Jorge Rafaerl Videla jura como presidente de Argentina en 1976.
Jorge Rafaerl Videla jura como presidente de Argentina en 1976.

En Argentina no había un estado de guerra el 24 de marzo de 1976. Este argumento es presentado por Daniel Frontalini y María Cristina Caiati en El mito de la guerra sucia. Se creó un estado de sitio, una “caza de brujas”. No había una ideología, no hubo una cierta “¿nobleza?” detrás del Proceso de Reorganización Nacional, no había una ultraderecha militante armada detrás de Videla, Massera, Agosti, Viola sólo las mentes criminales de quiénes se aprovecharon de un vacío de poder tras la muerte de Isabel Perón para imponer el latrocinio, el expolio, la venganza, el terror, la segunda mitad de los setenta. Los dos grupos guerrilleros Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo estaban derrotados por entonces. Un Cuerpo legislativo se puede disolver por la acción del exterior, esto es, un conquistador, un invasor o, desde dentro, por un golpe de estado, una moción de censura. La Junta Militar impuso un estado policial basado en el gansterismo. El gansterismo se fomentó desde las Fuerzas Armadas.

Por definición, una guerra se libra contra un enemigo. ¿Quiénes eran los enemigos el 24 de marzo de 1976? ¿Los Montoneros? ¿Los grupos del Ejército Revolucionario del Pueblo? El terrorismo es el asesinato deliberado de personas inocentes, las personas que se oponen al terror son asesinadas. Hay que crear un enemigo. La justicia no forma parte del concepto de la guerra. La guerra procede de la enemistad y ésta es la negación óntica de un ser distinto. El sentido de una guerra no está en que se la haga por ideales o según normas jurídicas, sino que se la haga contra un enemigo real. ¿Qué sucede cuando el enemigo es el “enemigo interior”?

El Estado argentino se convirtió en una entidad aterradora: disponía abiertamente de la vida de las personas. La humanidad no es un concepto político, tan sólo un ideal platónico, un universal. Negar al enemigo la calidad de hombres es llevar la guerra a la más extremada inhumanidad. Inhumanos fueron los métodos que pusieron en prácticas la Junta de Carniceros del gobierno militar. ¿Cómo se desplazaron a tal extremismo? El fin justifica los medios, según el principio Maquiavélico pero ¿había un fin? Más bien una deriva. Una deriva hacia el mal absoluto hacia la banalidad del bien, esto es, la banalidad de la política cuando la política ha dejado de ser una virtud dianoética y se convierte en maldad, corrupción, debilidad, cobardía, estupidez, salvajismo, instinto, irracionalidad. Maquiavelo sostiene que el hombre posee una irresistible inclinación a pasar del deseo al mal. El deseo de poder se convirtió en orquesta del mal. Todas las teorías políticas presuponen que el hombre es malo. Tanto el pensamiento político como el instinto político se avalan teórica y prácticamente en la facultad de distinguir entre amigo y enemigo. Los valores están invertidos. Quienes detentan el poder se creen legitimados para el uso de la violencia criminal. Una parte que cree poseer la verdad, la bondad, la justicia ejerce el asesinato, la tortura, la violación, el secuestro, esto no es una sociedad política sino una sociedad de malhechores.

¿Es la sociedad de malhechores la sociedad política? El animus hostilis se ha convertido en un concepto primario. El terrorismo de estado cancela la distinción entre culpable e inocente. Quien no está conmigo está contra mí. Todos son culpables. El pluriverso de la culpa se convierte en universo. Si todo el mundo es culpable, el poder ejecutivo es la santidad. En este caso es una santidad armada. El Ejército por definición es una fuerza armada que se mueve en un lado del escenario. En Argentina, todo el teatro constituía el cosmos carcelario. Quien establece valores establece, al mismo tiempo, desvalores. El sentido de establecer un desvalor está en aniquilarlo. Solución: tabula rasa. Cuando el Estado se extingue desaparece la legalidad. Semejante Estado es el último Estado y la inhumanidad es la norma. Hay que declarar a la parte contraria en su totalidad como criminal e inhumana, como un desvalor absoluto. Si no, la Junta Militar aparecerá como criminal. La lógica del valor y desvalor que establece el nihilismo, “despliega toda su consecuencia destructora y obliga a nuevas discriminaciones, criminalizaciones y desvalorizaciones cada vez más profundas, hasta la destrucción de toda vida que no merece vivir18.

El régimen llamó a la violencia en Argentina como el primer campo de batalla de la Tercera Guerra Mundial. Pero ¿de qué guerra mundial hablaban? Sus motivos fueron la codicia colectiva, la ambición política, el abuso de la impunidad como tapadera de sus crímenes. El robo y el pillaje de la propiedad de los detenidos también formaba parte del móvil terrorista. Las Fuerzas de Seguridad saquearon las residencias de sus víctimas con alevosía. Tales acciones eran prácticas deliberadas. Tales actos de expolio fueron institucionalizados y no fueron sólo esporádicos excesos como los militares querían justificar. Muchos prisioneros testificaron sobre las disputas entre los “Grupos de Tareas” por el reparto del botín que pudieron escuchar en los Centros de Detención. Alejandro Lanusse, general del Ejército y Presidente de facto entre el 26 de marzo del 71 y el 25 de mayo del 73, observó: “¿Qué puedes hacer con un Ejército en el que los Oficiales conducen coches robados y sus esposas sirven el té de colecciones robadas durante las redadas?19El fin del robo es el robo. El poder no es un medio es un fin. El objeto de la persecución es la persecución. El fin de la tortura es la tortura. El fin del poder es el poder. No había nada detrás.

Resistencia

"Tex" Harris, enviado de EEUU a Argentina en 1977.
"Tex" Harris, enviado de EEUU a Argentina en 1977.

Kamchatka es el lugar de la resistencia. Rodolfo Walsh, Héctor Germán Oesterheld, Patricia Derian, “Tex” Harris, son espacios de resistencia . Los clandestinos no son huidos son “escapistas” como Harry Houdini “no era mago, era escapista”. La situación de “escape”, es el estado de sitio. La gravedad de tal estado es el de la cuerda floja. “Tres requisitos distinguen al escapista del aficionado: primero, disciplina. El escapista sabe que su tarea es diaria, esforzada y sin descanso; segundo, concentración. El escapista debe distinguir lo importante de lo superfluo; el último requisito es el coraje. El escapista lo necesita para llevar su tarea hasta el final. El libro de Houdini cuenta muchas cosas: donde nació, quienes eran sus padres, como se hizo famoso, cuáles fueron sus pruebas más difíciles. Lo único que no cuenta es cómo hacía para escapar”. Harry está definiendo al clandestino. Todos los clandestinos son escapistas.

La supervivencia se convierte en un estado óntico de caducidad cero. La muerte es inminente, por eso, la metafísica del instante. Tal metafísica exige la rebelión, la rebelión desde la clandestinidad. Si la rebelión no triunfa, el clandestino está condenado. Su destino es excepcional por la gravedad del instante. Su vida se resume en el momento. El presente se ontogeniza. No hay futuro. Viven a la altura de su idea o del Dyane 6 que los lleva de acá para allá. La huida es su estado, la desaparición su condena.Tal estado convierte a Kamchatka en el último fortín de resistencia cuando se grita “zafarrancho de combate”.

El TEG el juego de Táctica y Estrategia de Guerra es una alegoría del Derecho Internacional: lucha y conquista, avance y retroceso, conquistar, resistir, vencer. El juego de mesa se transforma así en el estado de “guerra de todos contra todos”. La salida del estado de guerra es la sociedad política, la división de poderes. Todo esto falla con la disolución del legislativo mediante un “coup d´état”.

Entre los crímenes de los Estados el peor es la persecución de sus sociedades. La Junta Militar persiguió a su propia sociedad. Resultado: 30.000 desaparecidos, 700 muertos en Malvinas. La derrota argentina en la Guerra de las Malvinas provocó la renuncia de Galtieri. Reynaldo Bignone asumió la Presidencia desde Julio. Preparó la transición a la democracia. En 1983, el gobierno militar estableció el Acta Institucional decretando que todas las operaciones militares llevadas a cabo por las Fuerzas Militares debían ser consideradas actos de servicio y no debían ser castigadas. Después sancionó la Ley de Pacificación Nacional o Ley de Auto-amnistía que garantizaba la inmunidad a los sospechosos de actos de terrorismo y todos los miembros de las Fuerzas Armadas por crímenes cometidos entre el 25 de mayo de 1975 y el 17 de junio de 1982 y, finalmente, la guinda fue, a punto de largarse, la orden de destrucción de todos los documentos relacionados con la represión ilegal.

El 30 de octubre de 1983, Raúl Alfonsín, líder del Partido Radical, ganó las primeras elecciones democráticas después de siete sangrientos años. Menos de una semana después de jurar el cargo, el 10 de diciembre, anunció la creación de la CONADEP.

El informe de la CONADEP Nunca Más fue reconocido como la principal referencia en la lucha de los derechos humanos en Argentina. Recogió el testimonio de 7.000 casos, durante un periodo de nueve meses y cincuenta mil páginas, la CONADEP estimó que el número de víctimas por el terrorismo de Estado fue de 9.000 aunque el número podría ser mayor: “En nombre de la Seguridad Nacional miles de personas, jóvenes adultos e incluso adolescentes cayeron en la siniestra y fantasmal categoría de ‘desaparecidos’, una palabra que Argentina tiene el triste privilegio de atesorar por la prensa mundial”.

El Informe facilitó la derogación de la Ley de Auto-amnistía. Alfonsín transfirió los casos de los militares implicados en la guerra sucia a la Corte de Apelación Federal. En el juicio posterior, después de oír a 800 personas y con 29.000 páginas de sumario, la Corte condenó a los líderes del golpe de Estado General Jorge Videla y el Almirante Emilio Massera a cadena perpetua y al brigada Orlando Ramón Agosti a cuatro años y medio de prisión. Al teniente-general Roberto Viola le cayeron 17 años de prisión y al Almirante Armando Lambruschini, ocho. A todos los condenados se les prohibió ocupar cargos públicos en el futuro. ¿Qué hacer? “La última vez que lo vi, mi papá me habló de Kamchatka. Esta vez lo entendí y cada vez que jugué, papá estaba conmigo. Y cuando el partido vino malo, me quedé con él y sobreviví porque Kamchatka es el lugar donde resistir”.

 

Notas
  1. Véase Anne Applebaum: Gulag, historia de los campos de concentración soviéticos. Traducción de Magdalena Chocano, cuarta edición, febrero de 2014. Debate, Barcelona, p. 19. Sobre Solzhenitsin, p. 516-521.
  2. Infancia Clandestina de Benjamin Ávila de 2011, Operación México de Leonardo Bechini de 2015, tratan bien el tema de los Montoneros.
  3. En From Counterinsurgency to Human Rights: The United States, Argentina, and The Cold War. A Dis-sertation Presented to the Faculty of the Graduate School of Cornell University In Partial Fulfillment of the Requeriments for the Degree of Doctor of Philosophy por William Michael Schmidli, February, 2010, p. 86.
  4. Citado por William Michael Schmidli, op. cit., p. 212.
  5. Anna Ajmátova, Réquiem y otros escritos. Prólogo de Vladimir Leonóvich. Epílogo de Joseph Brodsky. Galaxia Gutenberg/Círculo de lectores, Barcelona, 2000, p. 37
  6. En Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 3. Totalitarismo. Versión de Guillermo Solana. Alianza Editorial, Madrid, 1987, p. 671.
  7. William Michael Schmidli, op cit.,p. 143.
  8. William Michael Schmidli, op, cit., p. 323.
  9. Ver Los Oesterheld, Fernanda Nicolini y Alicia Beltrami, Sudamericana, 2016, p. 369.
  10. En Los Oesterheld, op. cit., p. 413.
  11. Ibídem.
  12. Elsa Oesterheld para la cinta documental Hora cero.
  13. William Michael Schmidli, op. cit., p. 174-175.
  14. William Michael Schmidli, op. cit., p. 184.
  15. William Michael Schmidli, op. cit., p. 193.
  16. William Michael Schmidli, op. cit., p.203.
  17. William Michael Schmidli, op. cit., p. 207. Véase también, la entrevista a Patricia Derian por Charles Stuart Kennedy, 12 de marzo de 1996, en The Association for Diplomatic Studies and Training Foreign Affairs Oral History Project, 2014, p. 46.
  18. Carl Schmitt, Teoría del partisano. “Aspectos y nociones de la última etapa”. Traducción de Anima Schmitt de Otero. Prólogo de José Luis López de Lizaga y Epílogo de Franco Volpi. Trotta, Madrid, p. 100.
  19. Keith Hollingshead-Cook, Ideology vs. Practice in Argentinas’ Dirty War Repression. University of Tennessee, 12-2006, p. 20.
  20. Franklin A. “Tex” Harris Secretario Adjunto de Estado para los Derechos Humanos de Patricia Derian abrió un corredor exterior a través de la Embajada Americana en Buenos Aires de 2 a 4 de la tarde para denuncias de desaparecidos: “The guy who puts the oil in the beacon”.

 

 

Manuel González Riquelme

Autor: Manuel González Riquelme

Manuel González Riquelme es profesor de Filosofía de Secundaria en el IES Vicente Medina de Archena (Murcia). Ha participado en varios cursos de Filosofía y Cine y de Aplicaciones didácticas de los cortometrajes.

 

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