El papel del lector en la nueva narrativa juvenil

Artículo publicado en el nº 249 Especial Literatura Juvenil
Artículo publicado en el nº 249 Especial Literatura Juvenil

La actual narrativa juvenil se transforma en un lugar de reflujo y de fusión, dicho con otras palabras, son relatos que suman, reutilizan, copian y adaptan lo que consideran apto: desde la literatura de adultos más canónica a la más comercial, de las narrativas televisivas a las cinematográficas o cibernéticas.


Los libros para jóvenes cambian al mismo ritmo endiablado de sus lectores: lo que afirmábamos hace sólo diez años sobre, por ejemplo, la necesaria progresión lineal del relato o el número de páginas recomendadas ya no sirve hoy y seguro que parte de lo que afirmamos hoy dejará de tener vigencia en cinco años, cuando el uso de los ordenadores y de Internet en el aula pase a ser una realidad compartida por la mayoría de escolares. En estos momentos, nos encontramos con un lector que va del libro a la pantalla, de la lectura a la escritura y de las letras a las imágenes.

No es una casualidad que la conclusión a la que llegamos cuando analizamos los relatos que más se venden (Lluch 2007) es que una de las características principales de estos nuevos libros es, precisamente, el mestizaje o la fusión entre diferentes modelos narrativos. La actual narrativa se transforma en un lugar de reflujo y de fusión, dicho con otras palabras, son relatos que suman, reutilizan, copian y adaptan lo que consideran apto: desde la literatura de adultos más canónica a la más comercial, de las narrativas televisivas a las cinematográficas o cibernéticas. Obviamente, son libros pensados para sus lectores, para el mundo que viven y en el que se mueven. Veamos algunos ejemplos.

"En estos momentos, nos encontramos
con un lector que va del libro
a la pantalla, de la lectura a la escritura
y de las letras a las imágenes"

El universo de ficción

Las series audiovisuales vistas tanto desde la pantalla del ordenador como de la televisión o del móvil funcionan dentro de lo que los especialistas llaman “universo de ficción”. Pérez Latorre (2007:118) lo define como: “una macroestructura narrativa donde caben no una sino múltiples historias posibles. Se compone de un mundo central o de referencia y una serie de mundos posibles que constituirían diversas alternativas narrativas con independencia de si éstas tienen lugar o no en la serie de forma efectiva”.

"Si reducimos más el concepto
de universo de ficción, lo podemos
encontrar en las claves, escenarios
o personajes que dan lugar
a una serie audiovisual, como Lost"

Las lecturas actuales para adolescentes funcionan de manera similar. Un ejemplo interesante lo proporciona la escritora Stephenié Meyer con la tetralogía iniciada con Crepúsculo (2005, Alfaguara). El universo de ficción que proponen estos libros comparte muchas de las características de las series audiovisuales del momento, por ejemplo, la hibridación de géneros con múltiples referencias al drama amoroso, como Romeo y Julieta, o al género gótico, como Drácula. Pero, atención, porque Meyer no propone una relación con los textos literarios que pueden estar ­alejados del lector sino, justamente, con series como Buffy, the vampireslayer (1997-2003) o su spin-off Ángel (1999-2004) que plantean mundos mucho más cercanos. Son series que en el momento de su emisión presentaban una propuesta novedosa porque articulan tramas episódicas y seriales, un protagonismo coral y una hibridación de géneros que se plasmaba tanto en los temas musicales, que iban de las melodías de terror gótico al rock, como en las temáticas que pasaban de la comedia a la acción y el terror.

Justamente, el éxito de la tetralogía de Meyer activa un universo de ficción que, aunque nace en el XIX principalmente con la obra de Bram Stoker, se introduce en el consumo juvenil con las mencionadas Buffy y Ángel generando otros relatos en formatos diferentes.

Si reducimos más el concepto de universo de ficción, lo podemos encontrar en las claves, escenarios o personajes que dan lugar a una serie audiovisual, como Lost (vid. http://es.wikipedia.org/wiki/Lost y Pérez Latorre 2007) o universos que siempre han tenido vigencia y que se reactivan en libros diferentes para jóvenes o adultos, como es el caso de la novela de enigma en el cronotopo habitado por los templarios, desarrollado más recientemente con éxito de público en la obra de Matilde Asensio para adultos (www.matildeasensi.net), y que Rafael Ábalos lo recrea con éxito para adolescentes (www.grimpow.com/home.php) e incluso con videojuegos como Assassins (http://assassinscreed.uk.ubi.com/assassins-creed-2) que plantea un relato interactivo que comparte no sólo el universo de ficción sino también características discursivas compartidas que van desde la situación inicial al individualismo del protagonista o a la importancia absoluta de la acción.

De Lost a Harry Potter

Otro ejemplo lo encontramos en las características narrativas que han revolucionado las series audiovisuales con el éxito de Lost y que curiosamente son las mismas características que encontramos en los libros protagonizados por Harry Potter. Sobre todo en las dos últimas entregas: Harry Potter and the Half-Blood Prince (Rowling 2005) y Harry Potter and the Deathly Hallows (Rowling 2007).

Como la mayoría de los lectores saben, la saga protagonizada por Potter repite un título que hace referencia a los dos protagonistas de cada libro el humano, Harry y el objeto de la búsqueda. En los siete libros, la narración transcurre en un curso escolar planteando una trama principal que inicia y cierra cada título, de manera similar a las series de televisión tradicionales que proponen tramas conclusivas. Y se combina con otras secundarias que plantean múltiples enigmas y recorren diferentes tramos de la saga, más en la línea de las tramas seriadas más actuales.

No nos detendremos en las características comunes a todos los libros (vid. Lluch 2010) sino en aquellas que diferencian Potter de otras lecturas para jóvenes y lo acercan a la propuesta audiovisual más innovadora: la serie Lost. Estamos hablando de la hibridación de géneros, de los juegos con los tiempos de la narración que llevan al lector a visitar el pasado, del protagonismo compartido con otros personajes dando importancia a los secundarios o de la ambivalencia y de la profundidad que plantean los personajes.

De los libros a la escritura

Es obvio que los hábitos de lectura están transformándose. Con palabras de (Ariño 2006:395): “están experimentando una importante transformación y redefinición como consecuencia del irresistible auge de la cultura audiovisual. No se trata tanto de que se halle en peligro la lectura o el libro sino de que la primera se ha convertido en ordinaria e instrumental y el segundo topa con otras fuentes de provisión tanto de información como de entretenimiento. La hegemonía de la cultura audiovisual disocia lectura y cultura, de un lado, y de otro, libro y lectura. Pero igualmente ofrece nuevas posibilidades para la práctica lectora”.

"La hegemonía de la cultura
audiovisual disocia lectura y cultura,
de un lado, y de otro, libro y lectura.
Pero igualmente ofrece nuevas posibilidades
para la práctica lectora"

Una de estas “nuevas” posibilidades son los foros de lectores virtuales: Internet es la herramienta que facilita, en un momento como la adolescencia, el intercambio entre iguales sin el esfuerzo de superar la vergüenza; que crea un entorno donde los lectores se sienten a gusto hablando de sus preferencias e intercambiando lecturas; que potencia plataformas donde pueden dirigirse directamente a sus autores preferidos superando barreras comunicativas. En definitiva, estas herramientas les ayudan a sentir que forman parte del proceso del libro de una manera sencilla, directa y, lo que es más importante, absolutamente accesible.

Un buen ejemplo de foro institucional es Què llegeixes? www.quellegeixes.cat, un foro producido por la Institució de les Lletres Catalanes dentro del Plan de Fomento de la Lectura. Se crea en 2005 y pone en contacto a lectores por franjas de edad para que hablen de todos aquellos aspectos relacionados con la lectura en general y las lecturas que les gusta en particular.

Es importante valorar estos foros porque, como hemos comentado otras veces, sacan al adolescente lector del ostracismo, al que una valoración contraria a la cultura, le había condenado y lo lanza a la modernidad; los foristas transforman la lectura en una experiencia compartida y a través de ella interpelan a desconocidos a los que reconocen como iguales y con los que construyen su identidad de lectores, de jóvenes en calidad de lectores. Una identidad colectiva que se celebra en comunicación virtual con “los otros”.

Y los escépticos encontrarán sorpresas agradables como, por ejemplo, descubrir que las intervenciones en los foros están reguladas con una serie de normas de escritura que serán útiles, por ejemplo, para ganar competencia comunicativa en la clase de lengua.

Este pequeña muestra de ejemplos, nos recuerda cómo la actual literatura para jóvenes tiene en cuenta al lector, diseña relatos cercanos que hacen leer, que lo atraen, que le hacen sonreír y sentir, y sobre todo que le ayudan a comunicarse con sus iguales.

Bibliografía

  • Ariño, A. (Dir) (2006): La participación cultural en España. Madrid: Fundación Autor, SGAE.
  • Lluch, G. (2007): “La literatura juvenil y otras narrativas periféricas”, en Cerrillo, Pedro (et alii coordinadores): Literatura infantil: nuevas lecturas, nuevos lectores. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. [Documento en línea: Biblioteca Virtual Cervantes Virtual: http://213.0.4.19/FichaObra.html?Ref=31731].
  • Lluch, G. (2010): “Las nuevas lecturas deslocalizadas de la escuela”, en Gil Calvo, E; J. Martín-Barbero, R. Morduchowicz, G. Antonio Arellano y  P. Cerrillo (2009): Las lecturas de los jóvenes (un nuevo lector para un nuevo siglo). Madrid: Anthropos.
  • Pérez Latorre, Ó. (2007): “El bucle del arrepentimiento: Sobre la construcción del universo de ficción en Perdidos”, en Carcajosa, C. (2007): La caja lista: televisión norteamericana de culto. Madrid: Laertes, pp. 117-130.

Autor: Gemma Lluch Crespo

Gemma Lluch Crespo es Catedrática de la Escuela Universitaria en la Facultad de Filología de la Universidad de Valencia. Es patrona de la Fundació Bromera per al Foment de la Lectura y miembro del Institut Interuniversitari de Filologia Valenciana.


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