Entrevista a Adrià Gòdia, ganador del Premio Lazarillo de Ilustración

Artículo publicado en el nº 210 Especial Premios Literarios
Artículo publicado en el nº 210 Especial Premios Literarios

El Premio Lazarillo de Ilustración, el galardón más antiguo en la Literatura Infantil y Juvenil Española, ha recaído en el ilustrador Adrià Gòdia por su trabajo en la obra El último día de otoño. Gòdia es Licenciado en Bellas Artes, en la  especialidad de Dibujo y Pintura por la Universidad de Barcelona y también ha cursado estudios de Escultura en la Escuela de Artes y Oficios de Llotja.


Adrià Gòdia es ilustrador de literatura infantil y juvenil, y algunos de sus trabajos los ha realizado junto a la ilustradora
Judit Morales Villanueva. En el año 1999 recibieron el Premio Internacional de Ilustración de la Fundación Santa María por la obra El vuelo del Señor Popol. En esta ocasión, su obra El último día de Otoño ha conseguido el Premio Lazarillo.

En su infancia, ¿se fijaba en las ilustraciones de los libros?

Por supuesto. No sólo me fijaba sino que me entretenía observando detenidamente todos los detalles. Lo que más llamaba mi atención era todo lo que aparecía en segundo plano, los paisajes, las escenas secundarias, lo anecdótico.

¿Qué recuerdos guarda de ellas?

Es curioso. Recuerdo que algunas imágenes me transmitían una extraña sensación de miedo que me fascinaba. Algo parecido ocurría cuando me explicaban cuentos como Pulgarcito o Hansel y Gretel. El bosque se me aparecía oscuro y tenebroso, pero a la vez excitante porque era allí donde empezaban las aventuras.

¿Alguna de ellas ha influenciado su trabajo actual como ilustrador?

Posiblemente, aunque las influencias que he recibido son muy variadas. Siempre me ha interesado la historia del arte. Además desde muy pequeño he coleccionado sellos y tengo varios álbumes. Los sellos son una fuente muy rica de imágenes y en muchos aparecen ilustraciones muy hermosas.

¿Cuándo comenzó a interesarle la ilustración como profesión?

Conocí a Judit Morales cuando estudiaba Bellas Artes. Ella ya trabajaba como ilustradora y decidimos proyectar un libro que ganó un par de premios. Desde entonces hemos publicado unos cuantos álbumes conjuntamente.

Estudió usted Bellas Artes y se especializó en Dibujo y Pintura. También curso estudios de Escultura en la Escuela de Artes y Oficios “Llotja” de Barcelona. ¿Qué tuvo de positivo y qué de negativo su paso por la universidad y por la Escuela de Artes y Oficios?

En Bellas Artes aprendí una gran variedad de procedimientos pictóricos que he podido aplicar en la ilustración. Allí no me enseñaron a introducirme profesionalmente en el mundo editorial, para eso están las escuelas de ilustración. Judit, que se formó en una de estas escuelas, fue quien me facilitó el camino.

¿Para ser un buen ilustrador se debe ser previamente un buen observador?

Sí, debe ser un buen observador de la realidad y a la vez de su propio mundo interior. El ilustrador es un fabricante de imágenes y es evidente que cualquier anécdota, recuerdo o lectura puede proporcionarle una nueva idea. El ilustrador debería ser también un lector atento a los detallles sustanciosos del texto literario.

Si tuviera que describir su estilo, ¿cómo lo haría?

No podría. Cada texto me sugiere unos procedimientos concretos y muchos de los álbumes que hemos publicado Judit y yo no tienen nada que ver los unos con los otros. Supongo que puede considerarse una pega no definirse estilísticamente y a veces hasta hace sentirnos poco profesionales. Sin embargo, pienso que la variedad de registros, la
continua necesidad de cambio, nos ha permitido mantener la ilusión en muchos proyectos.

Desde 1999 ha publicado diferentes álbumes conjuntamente con Judit Morales. ¿Cómo se plantea el trabajo en un álbum cuando se colabora, en su elaboración, con otro ilustrador? ¿Qué aspectos positivos destacaría de este trabajo en equipo?

Todos sabemos lo que supone trabajar en equipo, sus aspectos positivos y negativos. Supongo que todo funciona cuando las aptitudes de uno compensan las carencias del otro. De todos modos, entre Judit y yo no hay método alguno. Los dos ideamos, dibujamos y pintamos indistintamente.

El último día de otoño, su primer trabajo en solitario, ha sido galardonado con el Premio Lazarillo de  Ilustración. ¿Qué ha supuesto para usted recibir este reconocimiento?

Un estímulo y un pequeño alivio económico. Lo que no me parece tan estimulante es el poco interés por parte de las editoriales. Publicar álbumes ilustrados no debe ser lo más rentable. Es una lástima.

¿Qué destacaría de este libro?

La historia es muy simple porque, a diferencia de lo que ocurre en las ciudades, en el bosque las historias son sencillas. Destacaría también el tratamiento puntillista de los bosques cubiertos de hojas.

¿Dónde encontró la inspiración para crear El último día de otoño?

El pasado verano, paseando por el bosque, tuve un fugaz encuentro con un hermoso zorro. En pocos segundos su silueta desapareció entre la espesura. A él le dediqué mi trabajo.

Autor: Víctor Montoya

Víctor Montoya es escritor, pedagogo y periodista cultural. Autor de más de una decena de libros, entre novelas, cuentos, ensayos y crónicas. Escribe para publicaciones en América Latina, Europa y Estados Unidos. Actualmente reside en Estocolmo.


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