Entrevista a Dolors Pedrós Company

Comunicación y Pedagogía 299-300. La Escuela en la Sociedad Digital.
Comunicación y Pedagogía 299-300. La Escuela en la Sociedad Digital.

Dolors Pedrós Company es Presidenta de la Associació d'Editors del País Valencià.

Dolors Pedrós Company.
Dolors Pedrós Company.

Dolors Pedrós Company estudió Geografía e Historia y tras ser despedida por un expediente de regulación de empleo en la crisis de 1992, se reinventa laboralmente en el sector del libro. Desde entonces ha ejercido distintas responsabilidades en dicho sector y, pese a las vicisitudes de éste, dice estar muy satisfecha de la oportunidad que le ofreció aquella crisis. Ahora lleva algo más de veinte años como gestora de y editora de la pequeña e independiente editorial Edicions 96. Responsabilidades que, desde este último año, comparte con la presidencia de la Associació d’Editors del País Valencià a la que pertenecen algo más de 60 editoriales de todo tipo, tamaño y modelo de negocio.

Señora Presidenta, acaban de clausurar la 52 edición de la Feria del Libro de Valencia ¿cómo ha ido la fiesta del libro?

Hablo sólo de primeras impresiones, pero las sensaciones son muy buenas. Fue un éxito, sobre todo por la cantidad de público que nos visitó. La verdad que el tiempo y el espacio ayudaron mucho. Según nos han dicho los libreros, también las ventas fueron muy bien, incluso mejor que el año pasado, aunque las cifras globales todavía no las tenemos.

Se lee más porque estamos saliendo de la crisis o porque ha aumentado el gusto por la lectura.

No, no me creo que hayamos salido de la crisis. Puede que los datos de la macroeconomía así lo den a entender, pero luego observas que hay mucha gente que no tiene ni para cubrir las necesidades básicas. Muchas personas ahora somos más pobres que hace 15 ó 20 años. De manera que la crisis ha afectado a nuestro sector de forma muy negativa. Las dotaciones de bibliotecas se han reducido muchísimo, no digamos ya la cantidad de librerías y editoriales que fueron barridas por la crisis. Sabemos que la gente se anima a leer cuando tiene acceso a novedades, cuando puede ver y palpar los libros, cuando entre amigos se habla y recomiendan libros.

¿Cómo se está promocionando la venta de libros?

Se fomentan muchas acciones para dar a conocer los libros y los autores, aunque los resultados no siempre son los deseados. Cuando un título sale en un programa de TV, como pasó con el citado por Mercedes Milá en El hormiguero, esto tiene muchísimo más impacto en las ventas que cualquier campaña de dinamización lectora e incluso que la presencia de los autores en estas ferias. Un problema adicional es que hay pocos programas de TV o radio que hablen de libros, y a veces se programan a altas horas.

¿Cómo haría usted la promoción de un libro?

Mira, dentro de un rato en el Fòrum de Debats de la Universitat de València, presentamos el libro-disco De plantes, atalaies i cims (i un aroma). Durante el acto se podrá conocer y escuchar a los autores hablando de los textos, de las ilustraciones y de la música del libro, además de escuchar algunas canciones del grupo VerdCel en directo. Ahí tienes, hora y media de cultura gratis. Como compensación, ¿los asistentes no deberían comprar el libro?

El papel y los formatos electrónicos
pueden convivir perfectamente,
ese debería ser el futuro

Entonces, no vale todo en la promoción de un libro.

No, desde luego que no. Pero somos empresas y tenemos que vender, entre otras razones porque hemos de pagar sueldos, derechos de autor, impresión y demás costes de edición. Por eso tenemos que aprovechar todo aquello que promocione las ventas. Además, yo añadiría una reflexión, el libro puede que sea el producto cultural más económico ya que perdura en el tiempo y te permite volver a él y volverte a emocionar siempre que lo necesites. Quien no recuerda el placer de la palabra dicha en voz alta, sentir y tocar a tu abuela o a tu madre mientras te leen o cuentan una historia. Luego, con el paso de los años, vas a recrear aquellos paseos por la fantasía a través de la lectura.

Se compran los libros para ser leídos.

Bueno, una cosa es comprar libros y otra muy diferente leerlos. Al igual que necesitamos incentivar la compra de libros dándolos a conocer, tendremos que esforzarnos por crear hábitos lectores, espacios y momentos de tranquilidad para leer. Va todo demasiado rápido
y necesitamos cambiar de estímulos cada poco, tal vez por esto no le dedicamos a la lectura el tiempo que necesita. Por otra parte, los medios, a veces, fomentan “falsos” escritores, ahí tenemos a Belén Esteban que en una semana vendió, aunque luego no se lean, más libros que
cualquiera de nuestros mejores escritores en un año. La verdad, esto es para hacérselo mirar.

¿Qué piensa sobre eso que se llama hábito de lectura?

La verdad que hoy se lee menos, menos literatura, aunque se lea más en otros soportes como las redes sociales, blogs etc. Para fomentar ese hábito, pienso que lo mismo que se le compra a los niños un Lego y otras cosas muchísimo más caras, se le debería comprar también un libro, que en muchos casos no supera los 8 ó 10 euros. Así los niños se acostumbran a tenerlos en sus manos, a ojearlos en su rincón de lectura o llevarlo a clase y dejárselo a sus compañeros. Hay que enseñar a los niños a mantener una relación íntima con los libros, con la lectura ya sea en casa, en el colegio o en cualquier otro lugar.

¿No hay una cierta desafección por el segmento infantil y juvenil del libro?

No, no, todo lo contrario. Hoy se mima la producción de la literatura infantil y se publica mucho y muy bueno. Salen al mercado libros magníficos, como nunca antes se había hecho, se cuida hasta el mínimo detalle del texto, ilustraciones y todo lo demás. Por otra parte, la pérdida de ventas en los tramos de edad más alta, ha llevado a que muchas editoriales recurran a estas publicaciones, de venta amable, como forma de compensar sus resultados.

¿Qué aporta la institución escolar al hábito y a las prácticas de lectura?

Con la crisis, las familias dejaron de comprar libros y los padres miran a la escuela, para que sea ésta la que le ofrezca los libros a sus hijos. Pero también la escuela ha dejado de comprar, ya no se adquiere tanta literatura como antes para reponer las bibliotecas de centro y mucho menos de aula, como se hacía antes. Para tapar este déficit ahora se habla de colectivizar, palabra mágica, como hay poco dinero para comprar libros entonces los pocos que tenemos los colectivizamos. ¡Qué curioso! Esto sólo afecta a los libros, no a las zapatillas de deporte o a las mochilas, por ejemplo.

¿El profesor es un buen aliado de la lectura?

Yo soy muy crítica sobre ese particular. Sin generalizar ni querer ofender a nadie, observo que hay demasiada permisividad. Algunos estudiantes van pasando de etapa, tal vez porque memorizan los contenidos, pero sin llegar a entenderlos del todo, y así llegan a lo más alto, incluso con estudios universitarios, gente que no sabe realmente leer. Creo que hay que poner en valor la literatura, prestigiarla. Creo que tanto las familias como los maestros deberían ir más a las librerías y a las bibliotecas con nuestros niños y jóvenes, así como invitar a los autores a sus aulas – una práctica que también se está reduciendo.

Associació d'Editors del País Valencià.
Associació d'Editors del País Valencià.

¿Sin saber leer, ha dicho usted?

Sí, claro. Leer no es juntar fonemas y decir aquí pone mesa o allí dice pared. Leer es ponerte ante un texto literario, con un planteamiento y un contenido que el lector ha de entender con sus diferentes significados. Pero esto se consigue si tienes el hábito de leer, si has escuchado leer en voz alta, sobre todo en las edades más tempranas. Esto te ayuda a estructurar tu mente, el escuchar te introduce en la historia, te ayuda a conocer vocabulario, refuerza la relación íntima con el libro. Mira, y esto no costaría un duro, si cada día se dedicara un rato a que los alumnos más mayores les leyeran a los más pequeños, esto sería una revolución. Tonucci viene trabajando con esta técnica de acompañamiento desde hace años y el éxito nadie lo cuestiona. Esto sí es una manera de crear lectores y personas interesadas por los libros.

¿Los comerciales que visitan los centros son los prescriptores a los que usted hace referencia o el padrino que lleva al centro regalos si le compra los libros?

Bueno, eso es una práctica reprobable, de hecho, nadie admitirá que lo hace, además no es legal y nunca se debería haber hecho. Pero todos sabemos que sí se ha hecho. En todo caso eso ha sido en el sector del libro de texto es muy poderoso y comercialmente agresivo, entre otras razones porque supone un alto porcentaje de la venta de libros. Aunque, esto no justifica esas prácticas. También quiero destacar el papel positivo que pueden ejercer los comerciales dando a conocer las novedades literarias o de texto, cuando se acercan a los centros a hablar con el profesorado, o las familias. Y esto no debería tener tan mala prensa como tiene. El comercial es un especialista que conoce bien los catálogos editoriales que ayuda a formar criterio al profesorado que, en última instancia, es quien prescribe las lecturas.

¿Tenéis en la asociación protocolo de buenas prácticas?

No, no que yo sepa o no conozco si todo eso está por escrito. Lo que sí tenemos son muchas reuniones de las comisiones de trabajo y en alguna de ella sí que se presta mucha atención al tipo de prácticas de nuestros asociados y tratamos de reflexionar y debatir sobre esto y otros temas que pueden preocuparnos, estamos en formación permanente.

¿Y sobre el control de los contenidos en los libros de texto?

Como ya he dicho hay una comisión que trabaja específicamente la problemática de los libros de texto, en sus diferentes facetas. Sobre todo, se trata de coordinarse con la administración para que los contenidos de los libros de texto se renueven y vayan adaptados a los programas que saca la administración educativa. Sólo así se podrá mejorar la calidad de los libros y, por tanto, también de la enseñanza. Más allá de esta coordinación nosotros, como asociación, no entramos, es responsabilidad de cada editorial asociada como empresas privadas que son.

Al observar los datos de ANELE se advierte que el libro de texto ya no es autosuficiente.

Sí, claro. Antes teníamos un libro y un diccionario y con eso ya lo tenías todo. Ahora las editoriales tienen todo un conjunto de materiales de apoyo al libro de texto, son recursos complementarios para hace más rica la enseñanza. Pero no podemos dejar de lado la formación continua del profesorado para poder explotar al máximo todos los recursos a su alcance vengan a través de los libros de texto o de recursos complementarios. Además, algunos de estos materiales pueden llegar a ser un valor añadido incluso una estrategia comercial que marque la diferencia entre las distintas editoriales.

¿Esta estrategia recaudadora no tiene algo de antipedagógico?

Obviamente los materiales complementarios van vinculados a la compra del libro de texto. Pero es que la gente tiene que entender que hacer el libro y estos otros materiales cuesta mucho dinero, por lo cual no pueden ser gratuitos. Como esto es cultura, los costes no pueden recaer sobre las empresas editoras y puede que tampoco sobre las familias, en un sistema público y gratuito de enseñanza esos costes deberán ser, como mucho, compartidos.

¿Hay mucho malentendido en ese asunto?

Puede que sí, pero no vale desviar la atención hacia la crisis o a la falta de recursos, más bien creo que el problema está en que no hay criterios precisos de cómo proceder, qué políticas aplicar para que los niños y niñas en los centros tengan acceso fácil a los libros. Puede que la colectivización de los libros sea muy progre pero, desde luego, no resuelve el problema de la lectura, ni ayuda a que los niños tengan más interés por los libros.

¿La alternativa a la compra de libros es su colectivización?

Desde luego es una solución, pero no la única. Con frecuencia los profesores nos dicen que colectivizan porque las familias no tienen para comprar libros. Pero eso sí, estos mismos niños van a clase con un móvil de 300 euros. Así que yo no me creo esta milonga que se cuenta, para unas cosas sí hay dinero mientras que para libros no. Lo que se ha producido es un cambio bastante importante de comportamientos y preferencias culturales, y la escuela ha apostado por determinadas prácticas sin demasiada reflexión. Se piensa que son más progres si colectivizan los libros, pero sin hacer lo mismo con otro tipo de productos. Por cierto, la administración podría hacer mucho para revertir esta tendencia, pero no parece estar muy interesada, de hecho, llevaba muchos años sin crear o reponer las bibliotecas de aula.

¿Ahora también?

Bueno, este año se ha producido un cambio importante. La Conselleria de Educación ha destinado algo más de un millón de euros, para dotar de libros de literatura, para equipar las bibliotecas escolares y las de aula.

¿Eso es el programa Xarxallibres que acaba configurando el banco de libros?

El programa Xarxallibres se refiere, principalmente a los libros de texto, con el objetivo de ayudar a las familias a reducir la inversión en los libros de texto. De alguna manera esto se ha hecho desde siempre, en mayor o menor porcentaje, y en esto los libreros no están en desacuerdo. El problema es cómo se ha gestionado este proyecto. Se puso en marcha sin apenas contar con el sector y a toda prisa, así que presenta algunos problemas que en un futuro es posible que traten de resolver. Puede que este programa haya influido, en parte, en el cierre de algunas librerías pequeñas, sobre todo en ciudades medianas y pequeñas. Otro aspecto a considerar sería la estabilidad de los temarios. Esperemos poder tener una ley de educación valenciana de calidad que dé estabilidad al mundo educativo y al sector industrial
del libro. El día que lo consigamos lo celebraremos todos.

¿Otra alternativa de las que usted apunta es que el profesorado haga sus propios materiales?

Dudo que el profesor tenga que ser editor de libros, esa no debería ser su función. Para eso hay
profesionales en las editoriales, que coordinan todos los procesos de creación de los contenidos y que además mantienen muchos puestos de trabajo. Los equipos encargados de elaborar los contenidos suelen ser casi siempre profesores en activo, pero además de ellos se necesitan otros profesionales que coordinen, corrijan, ilustren, maqueten, impriman, etc. Es cierto que hay profesorado que elabora sus materiales y lo hacen con rigor y respetando los
derechos de autor, pero no siempre pasa esto.

Mire hacia la bola de cristal y díganos si está próximo el final del libro en papel.

¡Rotundamente no! El libro de papel no va a desaparecer nunca. Las grandes empresas tecnológicas crearon la necesidad de pasarnos al digital porque nos vendían los dispositivos como el e-book o la tableta. Pero este paso del papel al digital no está siendo ni tan rápido ni tan avasallador como nos decían. El ritmo es lento y con muchas dudas, este proceso en España va más despacio que en otros países. El papel y los formatos electrónicos pueden convivir perfectamente, ese debería ser el futuro.

Para terminar, qué innovaciones se vislumbran en el horizonte inmediato.

Desde la AEPV apoyamos todas las iniciativas innovadoras que surgen entre los asociados. Pero no todo depende de nosotros, también del compromiso de los lectores respetando los derechos. Ya hemos comprobado que el modelo Spotify o el de Netflix a nosotros no nos sirve, al menos con la tecnología actual. Sí funciona el ofrecer una pequeña parte en abierto para que así el lector pueda decidir si compra o no el libro sin arriesgar los 20 ó 25 euros que pueda costar un libro.

Muchas gracias, Dolors.

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