Entrevista a Concha Monje Micharet

Comunicación y Pedagogía 301-302. Programación y Robótica Educativa (II)
Comunicación y Pedagogía 301-302. Programación y Robótica Educativa (II)

Profesora de la Universidad Carlos III y miembro del grupo de investigación Robotics Lab.

Nacida es España, Concepción Alicia Monje Micharet es una científica investigadora en el campo de la robótica humanoide, vehículos aéreos no tripulados (UAVs) y control de sistemas, labores que desarrolla dentro del grupo de investigación Robotics Lab de la Universidad Carlos III de Madrid. Hizo el Doctorado en Ingeniería Industrial en la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Extremadura (2006), con Mención de Doctorado Europeo y Premio Extraordinario de Doctorado. Ha viajado a numerosos países y trabajado en centros de investigación como el Center for Self-Organizing Intelligent Systems (CSOIS, EE.UU) y el Institut für Robotik und Mechatronik (DLR, Alemania), lo que le ha permitido difundir a nivel internacional sus trabajos de investigación. En el año 2010 recibió el Premio a la Mejor Publicación Científica de la revista Control Engineering Practice y publicó un libro titulado “Fractional-order Systems and Controls. Fundamentals and Applications”, de la Editorial Springer, altamente citado en la comunidad científica internacional. En la actualidad es la
Directora del Center for Aeronautical Training and Services (CATS) de la Universidad Carlos III de Madrid.

¿Nombre? Profesión y edad si no es una cuestión secreta. 

Concepción Alicia Monje Micharet. Profesora Titular de Universidad. 40 años.

Actualmente en qué estás trabajando y dónde.

Trabajo en la Universidad Carlos III de Madrid. Soy miembro del grupo de investigación Robotics Lab de esta universidad y realizo labores de investigación en el ámbito de la robótica humanoide, y más concretamente investigo sobre el diseño y control de eslabones blandos para robots.

Nos ha resultado sorprendente que una mujer, joven y española, llegara a asesorar sobre robots en la película Autómata de Antonio Banderas, ¿te importaría contarnos cómo llegó esa oportunidad? ¿Qué crees que supuso tu papel en la sensibilización de “mujer y STEAM” cuando los medios se hicieron eco de tu asesoramiento?

Esa experiencia fue maravillosa. Conocí al director de Autómata, Gabe Ibáñez, a través de una amiga común. Él estaba trabajando en el guion de la película y buscaba a alguien que realizara la asesoría científica y dotara de cierto rigor al contenido científico-técnico de la misma. Ahí estaba yo. Me impliqué en todo el proceso de guion y fue muy creativo y enriquecedor.

Mi participación en la película ha supuesto un papel muy importante en la sensibilización de “mujer y STEAM”. En general, muchos medios de comunicación se mostraron muy interesados en resaltar el hecho de que yo fuera una mujer y en visibilizar a las mujeres en este campo en
el que pasan más desapercibidas y cuentan con menos crédito. He podido asistir a raíz de ahí a numerosos foros y eventos sobre mujer y ciencia, lo que me ha permitido aportar mi granito de arena para reforzar el papel de la mujer en la sociedad científico-tecnológica.

El aprendizaje de los lenguajes de programación
favorece la creatividad de los pequeños
y les abre la mente

¿Qué fue lo que te decidió a escoger una carrera poco frecuente en chicas?

Simplemente que me gustaba. Desde muy pequeña me han atraído los ordenadores, los videojuegos, la electrónica... Siempre me ha parecido que el mejor regalo que podían hacerme sería algo que tuviera botones e hiciera alguna cosa. Ahora programo videojuegos, controlo robots y desarrollo dispositivos que tienen muchos botones. ¡Querer es poder!

¿Cuántos años llevas dando clase y en cuántos proyectos de investigación has participado hasta ahora?

Llevo unos 15 años dando clase y me he involucrado en más de 30 proyectos de investigación. Ahora lidero uno que versa sobre el diseño y control de eslabones blandos para robots humanoides. Es una línea novedosa y de gran relevancia a nivel internacional. Los robots del futuro serán blandos, porque esta característica blanda les otorga más flexibilidad para acceder a espacios confinados y más seguridad a la hora de interaccionar con los humanos y el entorno, entre otras cosas. Ahí está el reto.

¿Saliste a estudiar al extranjero? Si fue así, ¿a qué lugar o lugares?

Sí, desarrollé gran parte de mi doctorado en Bordeaux (Francia) y Logan (Utah, EE.UU.), y hace poco realicé otra estancia en Munich, en el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), en el que tienen un Instituto de Robótica fantástico. Es fundamental salir y conocer el trabajo que otros investigadores realizan. La ciencia requiere de investigadores que colaboren y aúnen esfuerzos para avanzar. Solo así podemos realmente contribuir a la sociedad del futuro.

Ahora pasaremos a un segundo grado... ¿Qué es la robótica para tí?

Mi trabajo. Me encanta y le dedico gran parte de las horas del día. Pero la comparto con otras actividades que también me llenan mucho, como la música, la animación y el deporte.

¿Crees que podrán los robots ser más inteligentes y tomar decisiones autónomas sin estar programados previamente por los humanos?

Todo robot requiere de una programación previa. De ahí pueden evolucionar a una inteligencia que les permita ser cada vez más autónomos y tomar decisiones cada vez más complejas. Pero la mano del hombre siempre estará ahí, aunque efectivamente pueda suceder que inteligencia artificial supere a la humana.

¿Qué opinas de esa discusión social acerca de que los robots paguen impuestos ya que quitarán puestos de trabajo?

Mi visión sobre este tema es más positiva. Los robots ya generan hoy en día numerosos puestos de trabajo, como los ha generado desde siempre el avance tecnológico, en general. Somos una sociedad avanzada gracias a eso, y la robótica y la tecnología nos aportan una serie de oportunidades que nos permiten seguir evolucionando y disfrutar de una vida cada
vez más cómoda. Es cierto que hay tipos de trabajos que son más susceptibles de desaparecer, pero otros nuevos se crearán y darán oportunidades de trabajo a muchas personas. Por ejemplo, quién nos iba a decir hace poco más de una década que la llegada de Internet generaría nuevos perfiles laborales como el de webmaster o desarrollador de apps. Hay que pensar en grande y apostar por el futuro, pero por supuesto cuidando siempre al ser humano y garantizando que la transición hacia las nuevas etapas sea justa y equilibrada para todos. Si para ello hay que cobrarles impuestos a los robots, no lo sé, pero en cualquier caso
hay que poner ideas sobre la mesa y consensuarlas entre todos.

Nos da la impresión tras estos años apoyando planes de pensamiento robótico en aulas, que tenemos un imaginario colectivo basado en películas y en literatura de ciencia ficción. ¿Crees que la visión que se ha ofrecido en el cine y en las novelas ha ayudado o por el contrario ha puesto impedimentos a conocer lo que los robots hacen en la vida del hombre y en la sostenibilidad del planeta Tierra?

Creo que el cine y la literatura en general reflejan los anhelos de la sociedad, por eso las películas y los libros nos tocan tanto la fibra y conectan con nuestras emociones. Hay que estar abiertos a lo que se nos cuenta a través de estas disciplinas artísticas, que muchas veces se ve materializado en el futuro. Yo considero que el cine ha retratado a la robótica de todas las maneras posibles, desde su cara más amigable a su faz más terrorífica. Y la robótica puede llegar a ser todo eso, porque lo es el ser humano y es el ser humano el responsable único de la creación de los robots y sus aplicaciones.

Si tuvieras que quedarte con una película y con una novela que ayuden a entender la robótica, ¿cuáles recomendarías?

Me quedaría con la película Autómata.

De los lenguajes de programación, ¿cuál o cuáles recomiendas para las aulas de Infantil y Primaria?

Hay muchas alternativas con características igualmente buenas. Creo que en la variedad está el gusto, y cuantas más herramientas se conozcan, mejor. Lo que está claro es que el aprendizaje de los lenguajes de programación favorece la creatividad de los pequeños y les abre la mente de una manera impresionante, otorgándoles herramientas mucho más eficaces para la resolución de todo tipo de problemas.

Ya en el tercer grado, más íntimo y cercano... ¿Tienes hijos? Si es así, ¿qué juegos y que acercamiento haces con ellos al mundo de la tecnología?

No tengo hijos pero me rodeo de muchos niños y me encanta jugar con ellos a cualquier cosa, desde dibujar a hacer robots. Lo importante es que jueguen con cosas muy diversas y descubran jugando. Hay que buscar el equilibrio entre el tiempo que dedican a jugar con videojuegos, por ejemplo, y el tiempo que dedican a interaccionar con otros niños piel a piel, eso es fundamental para que tengan un crecimiento equilibrado y se integren socialmente.

¿Crees que habría que cambiar el modelo de juguete que oculta las baterías y los mecanismos que hacen que funcionen de determinada manera por hacer visible esos circuitos impresos y esas baterías?

Creo que hay cabida para todo tipo de juguetes. Cada niño tiene sus preferencias y debe haber juguetes para todos. Pero desde luego que hay que apostar más por juguetes que permitan a los niños desarrollar ciertas habilidades y descubrir cómo funcionan las cosas. Si se interesan desde el principio por esto, podrán ser en el futuro desarrolladores de nuevas tecnologías, y no meramente usuarios de las mismas.

¿Hay edad para aprender a programar o a solucionar retos robóticos? ¿Ayudan los robots en la tercera edad? ¿Qué relación tienen o han tenido tus padres con la robótica?

Hay robótica para todas las edades, tanto para afrontarla desde la programación como desde el simple disfrute. Ahora los robots son muy accesibles y asequibles al bolsillo, y hay numerosas aplicaciones que permiten programarlos de forma sencilla. Casi cualquier público puede programar un robot con un poquito de entrenamiento.

Mis padres no han tenido ninguna relación con la robótica, pero sí con los ordenadores y con los dispositivos móviles. Mi padre es ingeniero y no tendría problemas en programar un robot, pero mi madre, que se dedica a bordar, tampoco tendría ningún problema.

¿Cuál es tu relación con el Ros Film festival?

Participé en la primera edición del Ros Film Festival y fue una experiencia fantástica. Mucha gente interesantísima y muchas películas de calidad. Desde la universidad apoyamos siempre este tipo de iniciativas y yo personalmente estoy encantada de participar y disfrutar de las películas y las nuevas ideas que aportan al mundo de la robótica y del cine en general.

¿Qué tres acciones recomiendas emprender en las aulas para que las niñas se animen a carreras relacionadas con las tecnologías y la computación?

En primer lugar la visibilidad, es muy importante tener referentes femeninos y romper con ciertos tabúes. En segundo lugar, hay que potenciar las destrezas y las pasiones tanto de niñas como de niños, sean cuales sean. No hay que pensar en trabajos para mujeres y trabajos para hombres, sino en trabajos para quienes tengan las habilidades y las ganas de
desarrollarlos. Y por último, empoderamiento: de nada sirve lo anterior si no empoderamos a las mujeres y logramos establecer las herramientas que garanticen que accedan a cualquier puesto de trabajo y se les reconozca su labor de manera igualitaria.

Ahora , por último, añade lo que sería tu mensaje a los lectores para ese ...YOU CAN DO IT...

Apuesta siempre por aquello que te apasione y te mueva por dentro, y pon todo tu esfuerzo e ilusión en ello. Solo así llegarás lejos.

Autor: Concha Monje Micharet

Concha Monje Micharet es profesora de la Universidad Carlos III y miembro del grupo de investigación Robotics Lab.

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