Fotografía y Lecturas Instantáneas y objetos de lectura

Artículo publicado en el nº 250-251 Especial Lectura y Fotografía. Premios Literarios
Artículo publicado en el nº 250-251 Especial Lectura y Fotografía. Premios Literarios

Modernas experiencias de alfabetización han tratado de vehicular  programas de literacidad a través de la fotografía, en diversas instancias, desde la educación de adultos y de inmigrantes hasta el programa de enseñanza de lenguas extranjeras, en las que la imagen fotográfica se ha empleado como apoyo para el desarrollo de habilidades de lectura y escritura.

Algunas experiencias

Son muy numerosas las propuestas y experiencias que están haciendo colaborar los lenguajes expresivos de la palabra y de la imagen. Vamos a seleccionar a continuación sólo unas pocas que creemos ilustran las nuevas tendencias en alfabetización y su aprovechamiento para la educación lingüística y literaria. En particular, se han utilizado las fotografías personales o relativas al grupo de procedencia social o cultural del alumno, para incorporarlas a los programas curriculares y reforzar la propia identidad y autoestima del mismo, potenciando un aprendizaje significativo. Como modelo, podemos citar el programa LTP del Estado de Texas1, Literacy Through Photography.

Sus materiales fomentan el uso de distintas modalidades, como el autorretrato, la fotografía familiar, de la comunidad o el reflejar los sueños, fantasías o narraciones, a través de cuidados fotomontajes2, como éste, que pone en correlación un cuento original con la fotografía:

“Había una vez unos pescaditos nadando y jugando en el agua. De pronto, voltearon y ahí estaba una ballena malvada. Ella los persiguió alrededor del mar. En ese momento, la ballena miró hacia arriba y había unos señores que querían pescar unos pescaditos. Su barco se movió porque la ballena le pegó y los señores se cayeron al mar. Los pescaditos rescataron a los señores rápidamente porque la ballena se los quería comer pero la ballena en vez de seguirlos se fue a otro lugar para encontrar pescados y comerlos.”
Melissa Mendez, Thomas Jefferson Elementary

Desde otros ámbitos, como el periodismo, tenemos aportes interesantes, como es el caso de Javier Castañeda, periodista del diario El País, que ha acuñado el término “micrografías” para reflejar un tipo de fotografías hechas con móvil y que él mismo dice que “Son retazos de realidad. Sin retocar y en bruto. Instantes de vida tal y como la ciudad los ofrece, en los que prima el mensaje sobre la calidad técnica y/o lumínica”.

Por ejemplo, esta instantánea se supone tomada de la entrada de una iglesia, e incluye, como en el hipertexto, un mensaje multimodal doble, es decir, con el texto y la foto a su vez de un móvil, con un título genérico “Comprensión” y con este comentario añadido: “Porque como todo el mundo sabe, para hablar con Dios, no hace falta móvil”. Desde el blog se fomenta la recreación, con el lema: Reinterpreta tú el título en otra foto y envíala. Este testimonio además refleja el mundo diverso de la alfabetización; las puertas de las iglesias han sido, históricamente, un vehículo muy importante de alfabetización, no olvidemos que las famosas 95 tesis de Lutero fueron escritas y clavadas en 1517 en la puerta de la iglesia de Wittenberg, tal como recrea el cuadro que aparece en la fotografía abajo a la izquierda.

En efecto, en su blog, se establece una participación continua a partir de las micrografías que remiten los propios lectores, lo cual nos remite a otro eje esencial propio de Internet, el trabajo colaborativo. Un ejemplo puede ser un lector anónimo que está leyendo un manga, en medio de un contexto de tránsito, probablemente en un metro o autobús. La composición nos refleja una sensación de ensimismamiento, lo cual revela que también dentro de la vida cotidiana y de su bullicio es posible aislarse, y, de camino, también nos revela la diversidad de formatos y lenguajes dentro del mundo de la cultura escrita.

Definidas también como “micropostales neonómadas” revelan una visión distinta a la de los centros alfabetizadores y los eventos letrados clásicos, no es una biblioteca, ni hay una interacción entre agentes alfabetizadores (profesores, animadores, escritores…) como la que se produce cuando se está presentando un libro. Vemos que es un acto íntimo, privado, pero en un espacio público, que además es tan inestable como un medio de transporte público. Es, por tanto, una lectura no lineal, errática, que se entrecruza con las preocupaciones y urgencias de la vida cotidiana, en palabras de Belén Gache3:

Los nuevos medios electrónicos permiten, entre otras cosas,
una deconstrucción del logocentrismo que ha imperado en el Occidente moderno
,a partir, por ejemplo, de la posibilidad de combinar sistemas semánticos diferentes,
como el lingüístico y el visual, o de la búsqueda de nuevas sintaxis

(…) el espacio urbano y el ciberespacio se relacionan
también en la condición de ser espacios preponderantemente públicos,
aunque los recorridos y los itinerarios de lectura sigan siendo personales.

El escritor Antonio Cardiel, por su parte, rescata un caudal de imágenes que llama “foto-relatos”, porque son “narraciones más o menos breves que conectan la imagen y la palabra y que hablan de la memoria propia y ajena, actual y pasada, de las presencias y de las ausencias, de las fotografías perdidas y ahora lanzadas a la red como mensajes en una botella”4. Como botón de muestra, podemos citar esta serie que A. Cardiel llama “Las niñas dormidas”, a partir de la cual podemos, tal como hacía Azorín sobre paisajes y objetos cercanos a los clásicos, evocar el mundo de lo minúsculo, de la intimidad, o bien cualquier otro derrotero, pues podemos reconstruir la escena y sus implicaciones desde cualquier ángulo o punto de vista.

"No olvidemos la conexión que
indicábamos de la fotografía
no sólo con la realidad circundante
sino con la propia imaginación,
con la expresión de los sueños o deseos"

Es algo que vemos también en otros escritores, como Ana Rossetti5, que usan igualmente el poder evocador de fotografías, sobre todo antiguas, para extraer todas sus connotaciones y, en su caso, poder construir además una fabulación a partir de ellas. Es al fin y al cabo lo mismo que hacía Antonio Gala con sus series televisivas, “Paisaje con figuras”, que parte sin duda de un enfoque plástico, situar personajes de la Historia de España ante unos determinados escenarios.

Por último, no olvidemos la conexión que antes indicábamos de la fotografía no sólo con la realidad circundante sino con la propia imaginación, con la expresión de los sueños o deseos.

En este sentido, también la fotografía puede ayudar a fomentar y despertar la creatividad, un magnífico ejemplo de ello es Chema Madoz, Premio Nacional de Fotografía, quien pretende, ante todo, desautomatizar la percepción, tal como querían las vanguardias. Con ello consigue “objetos surrealistas, en donde la provocación racional unida al azar, provocaba un efecto poético. Muchos han sido los artistas que han continuado con este ánimo conspirador, como Granell y Brossa. Sin embargo, Chema Madoz, se distancia de ellos trabajando desde la idea, desde lo intangible. Si bien necesita objetos para la realización de sus imágenes, éstos desaparecen en la propia imagen”6.

Los teóricos de los llamados “artefactos culturales” siempre han tratado de subrayar que el mundo de los objetos, a pesar de su aparente simplicidad, esconde toda una acumulación cultural de atribución de valores, de potencialidades impensadas, que es lo que hace que un objeto puede ser reutilizado de forma distinta. De hecho, los animadores culturales está siempre reinventado objetos y artefactos de lectura (huevos, árboles y bosques de libros, móviles que cuelgan del techo, naipes…) para que los usuarios entablen nuevas e insospechadas relaciones.

Lo que hace Chema Madoz es materializar metáforas visuales muy impactantes, como en esta serie7 donde vemos cómo el objeto libro es desarrollado en otras posibilidades, para transmitirnos mensajes tales como “el libro dentro del libro”, “el libro espejo” o “los libros que reposan en el tiempo, en la arena”, todas ideas bastante borgianas. En suma, según Madoz, fotografía y poesía comparten un mismo interés por la creación de imágenes intensas”. De hecho, es fácil establecer la relación entre estas imágenes paradójicas y las greguerías de Ramón Gómez de la Serna.

Buscar el choque de significados, la ironía, la contradicción, el collage, es algo muy presente en la poética de los vanguardistas y, en especial, de Madoz.

Precisamente esta misma poética de oposición entre lo real, o el modelo de origen, y lo virtual es algo muy unido al desarrollo de la fotografía digital, de los retoques, manipulaciones o superposiciones (los “fakes”) que tanto proliferan en Internet.

Independientemente del hecho de que estos collages o pastiches se compongan con mayor o menor gusto11, lo cierto es que son una manera de repensar el objeto de origen y de añadir un plus, un significado, es decir, de hacer una reescritura o palimpsesto cuya eficacia depende no sólo del acierto expresivo sino de que el receptor conozca y comparta los códigos.

"Necesitamos instantáneas de los actos
de lectura y escritura, que recojan
la diversidad de las prácticas de lectura
esto es, actividades vinculadas,
a la variedad de escenarios, participantes
y de objetos involucrados"

Por ejemplo, en un portal americano donde se suben fotografías de aficionados a partir de temas propuestos, partiendo del lema de retomar temas clásicos, las elaboraciones enviadas fueron francamente ingeniosas, como en esta recreación de un cuadro clásico muy conocido con Batman, o bien la interpolación del atuendo de la Mujer Maravilla en el cuadro clásico de la bañista13.

En ambos casos, el pastiche retoca y descontextualiza la fuente o referencia para añadirle un plus, un valor más o menos disonante. La ironía, el reciclaje, la hibridación, la acumulación… son signos de la estética posmoderna a la que están habituados los jóvenes, de modo que este modo de retocar imágenes tampoco es tan ajeno a la cultura visual imperante, y es sin duda una forma de creatividad.

Conclusiones

Necesitamos instantáneas de los actos de lectura y escritura que recojan la diversidad de las prácticas de lectura, esto es, actividades vinculadas a la variedad de escenarios, participantes y de objetos involucrados. Nos interesa más aprehender el momento, lo espontáneo, más que la pose.

En particular, interesa entender la relación documental que puede tener la fotografía con las propias historias de vida de cada persona en relación con la lectura. Los álbumes familiares recogen los momentos o hitos de la vida familiar, de mismo modo, cabría pensar en testimoniar los flashes relacionados con la lectura y la escritura de una persona o una comunidad.

Más que fotografiar libros o las pizarras o los tablones del colegio, u otros hechos más convencionales asociados a la lectura y la escritura, hay que fotografiar interacciones con textos, y, sobre todo, hay que animar a los estudiantes a que creen sus propias fotos, de forma muy simple, como son las micrografías, y fomentando el trabajo colaborativo, y animando a los alumnos a que reflejen lo que más les interese, incluido el mundo de Internet, los móviles, etc. y relacionándolo con sus propias aficiones privadas, esto es: procurando que el objeto central del trabajo fotográfico no sea precisamente las tareas o prescripciones académicas, sino que se parta de un enfoque mucho más inclusivo. En particular, como decimos, las intervenciones en grupo, las interacciones, discusiones, actuaciones (perfomances) son una fuente fundamental. La otra clave es superar la brecha con las experiencias y prácticas de lectura a “extramuros” de la escuela.

"Fotografiar, pues, todo el entorno
vinculada a la lectura y la escritura
es la manera de hacer visible todo
lo que permanece invisible o poco valorado"

El objetivo final es captar detalles que, a menudo, pasan desapercibidos a la hora de reflejar eventos letrados, por ejemplo: la actitud corporal, el gesto, la mirada, la proximística, pues nos posicionamos y actuamos de una determinada manera, de placer o displacer, de sintonía o de desconexión, según cada caso o propuesta. Fotografiar, pues, todo el entorno vinculado a la lectura y la escritura es la manera de hacer visible aquello que permanece invisible o poco valorado.

Sólo así contribuiremos a atenuar las distancias verificadas entre las demandas que el sistema educativo y cultural afirma, las que indican los profesores y las que experimentan los propios jóvenes, creando síntesis enriquecedoras y conciliadoras de interés para todos.

Bibliografía

  • BARTON, D.; HAMILTON, M.; IVANIC, R.; ORMEROD, F.; PADMORE, S.; PARDOE, S.; RIMMERSHAW, R. (1994): “Photographing Literacy Practices” Changing English: Studies in Culture and Education, 1469-3585, Volume 1, Issue 1, Pages 127 – 140.
  • LINDEKENS, R. (1976), Essai de sémiotique visuelle: le photographique, le filmique, le grafique, París: Klincksieck.

Notas

  1. Véase http://literacythroughphotography.fotofest.org/ltp_curric.htm Sus principios son: The Curriculum interconnects photo-based image-making and diverse kinds of writing, from narrative essays to poetry. Students in the Literacy Through Photography program are given the opportunity to work with cameras and create images that follow the specially designed lessons plans around four main themes, SELF, FAMILY, COMMUNITY, and DREAMS. Their photographs (film-based and digital) serve as effective catalysts for the related writing assignments. FotoFest offers students and teachers a year-end public display of the student work. The year-end projects range from wall mounted posters and collages of photography and writing to three-dimensional installations and video presentations.
  2. Véase http://literacythroughphotography.fotofest.org/ltp_curric.htm, es una composición de una alumna de Primaria, Melissa Méndez.
  3. Véase Belén Gache, Escrituras nómades, LIMBO ediciones, 2004.
  4. www.antoniocardiel.com/?page_id=169
  5. La propia escritora confiesa la relación entre fotografía y literatura: “El reino de Maud” es un texto hecho a partir de una fotografía mía de cuando era niña , estaba en la playa y había hecho un círculo a mi alrededor. Me concentré en el círculo y en su valor simbólico y me olvidé de mí. Es un cuento de aprendizaje, el aprendizaje de una niña ante la vida y las relaciones de poder que se le imponen, el lenguaje del que manda. Lo que importa en ese cuento no son los datos biográficos, que no existen como tales, importa la alegoría. Entrevista disponible en www.literaturas.com/anarossetti.htm
  6. http://es.wikipedia.org/wiki/Chema_Madoz. Véase CHEMA MADOZ: OBJETOS, 1990-1999. Madrid: MUSEO NACIONAL CENTRO DE ARTE REINA SOFIA.
  7. No olvidemos que una parte importante de estas recreaciones o fakes son imitaciones burdas, satíricas, eróticas, etc.

Autor: Alberto E. Martos García

Alberto E. Martos García es Profesor del Departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales, de las lenguas y la Literatura. Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.


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