Integración escolar. De la utopía a la realidad

Artículo publicado en el Especial de Necesidades Educativas Especiales de Comunicación y Pedagogía
Artículo publicado en el Especial de Necesidades Educativas Especiales de Comunicación y Pedagogía

Los problemas de integración son una dificultad añadida tanto dentro del aula como fuera de ella. En este escrito, se nos muestra la situación actual, se nos detalla el caso de la adaptación de los libros de texto y, finalmente, se nos plantea una hipótesis de futuro. Una buena oportunidad para escuchar un punto de vista personal sobre el tema de la integración escolar.


El informe Warnok, realizado en 1987 en el Reino Unido, concluyó que el 20% de los estudiantes a lo largo de sus estudios obligatorios tendrán dificultades de aprendizaje para los que serán insuficientes los medios habituales. Para algunos de ellos las necesidades son permanentes debido a que sufren una discapacidad.

Desde la perspectiva del centro educativo y de la Administración no se trata de casos ordinarios sino de alumnos extraordinarios que requieren otros recursos, habitualmente más escasos, y deben tratarse individualmente para prestarles la atención educativa que precisan. Es lo que en nuestro sistema educativo se denomina alumnos con Necesidades Educativas Especiales.

La legislación española, recogiendo las indicaciones de la “Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad” aprobadas en 1993 por la ONU prevé la escolarización de estos alumnos en entornos integrados junto a los demás miembros de la sociedad proporcionando los servicios de apoyo necesarios. Es lo que conocemos como la integración escolar pero ello no es vivido de igual forma por las diferentes personas que intervienen en este proceso.

Para el profesor que los tiene en el aula los alumnos integrados son una dificultad más que se añade a la muy complicada tarea que él mismo se tiene asignada consistente en hacer que sus alumnos sean unos estudiantes brillantes.

Los alumnos con NEE le desbordan ya que además de no formar parte de su “misión”, no tiene los conocimientos ni las técnicas para atenderlos y requieren de un tiempo del que no dispone. Hay que adaptar los contenidos, utilizar materiales específicos y técnicas de comunicación que difícilmente domina y con las que se siente inseguro. Por todo ello reclama recursos a la administración, y cuando existen esperan de los equipos especializados, ya sean de la ONCE, logopedas, motóricos o del Síndrome de Down les resuelva el “problema”.

Los centros y equipos especializados provienen de épocas anteriores cuando estos alumnos estaban escolarizados en centros especiales y generalmente se crearon a partir de iniciativas de los padres o profesionales. Están a favor de la integración pero con reticencias. Creen, y no les falta razón, que los alumnos no están suficientemente atendidos y que a los centros les faltan recursos. Se han autoasignado el papel de asesores y su principal tarea consiste en evaluar las necesidades e informar a los centros y profesores de las actuaciones que dé cómo se deben realizar y como conseguir los recursos que necesitan. Reclaman a la Administración más recursos para los alumnos, los centros y para sí mismos.

El punto de vista de los padres es distinto. Sus hijos, como cualquier hijo de vecino, tienen derecho a ir a la escuela junto a los demás, hasta que no se demuestre lo contrario. Quizás sus hijos tengan algunos problemas pero todos los niños son revoltosos y cuando maduren un poco más, pasen la adolescencia o sienten la cabeza, todo se arreglará, de hecho la esperanza es lo último que se pierde, y difícilmente aceptan la intervención de los especialistas en NEE y de ningún modo quieren oír hablar de centros de educación especial.

La administración al no encontrar una voz única para negociar resuelve la situación repartiendo los recursos entre los múltiples colectivos a satisfacer e intentando satisfacer a todos. Se anuncian planes específicos que no se llevan a cabo o se aprueban normativa o leyes que en numerosas ocasiones nadie exige y no se cumplen.

Todo ello nos dibuja una población fraccionada y dispersa que en lugar de colaborar compite entre sí por los recursos económicos. Múltiples redes de servicios a caballo entre el voluntariado y la profesionalidad a la postre resultan insuficientes e ineficaces, usuarios y familias, desorientados, necesitan asesoramiento para acceder a las ayudas a  las que tienen derecho.

En el sistema educativo al final de esta cadena de servicios existe un profesor y un alumno que requiere una enorme inversión de tiempo para cubrir sus necesidades educativas. Si el profesor o la familia se espabilan quizás consigan información o recursos puntualmente, pero encontrarán poca ayuda eficaz para la enorme tarea que significa preparar materiales y atender el día a día de estos alumnos.

¿Una situación realmente compleja?

Esta situación aparentemente compleja está llena de ejemplos que nos muestran las contradicciones del sistema y nos pueden dar alguna pista de cómo deberíamos proceder para racionalizarla.

A pesar de sus diferencias muchos de estos alumnos tienen necesidades educativas semejantes que se hacen más próximas cuando el objetivo es desarrollar el curriculum educativo y profesional.

Muchos de los materiales informáticos, creados para un colectivo concreto y con una finalidad determinada, son utilizados por diferentes grupos de usuarios independientemente de su finalidad inicial. Así los Sistemas Alternativos y Aumentativos de Comunicación (SAAC) como los pictogramas SPC pensados para la comunicación de personas con parálisis cerebral se utilizan indistintamente para el aprendizaje de la lectoescritura en personas con síndrome de Down, para la comunicación con extranjeros, en entornos hospitalarios, la señalización en edificios,...

Programas como el Exler pensado para la rehabilitación de las afasias son utilizados para enseñar el idioma a los alumnos extranjeros o para aprender a leer y escribir en el parvulario.

Los programas de ordenador realizan eficazmente algún tipo de tarea o cubren algún de objetivo y pueden ser de utilidad para cualquier persona que tenga una necesidad semejante.

La multiplicación de servicios no mejora la atención mientras que la coordinación sí.

En la ciudad donde vivo, Manresa, una urbe con menos de 50.000 habitantes, tenemos más de 50 asociaciones profesionales o empresas independientes entre sí, dedicadas en parte a la discapacidad (ver cuadro 1) que cubren objetivos semejantes sin que exista un organismo que coordine sus actuaciones.

Por el contrario en Huesca, los padres de la asociación síndrome de Down, además de una magnífica tarea en la integración laboral, lideran un proyecto de coordinación de entidades que ha permitido racionalizar los servicios y mejorarlos al compartirlos con otros colectivos.

El caso de la adaptación de los libros de texto

Para los alumnos integrados en centros ordinarios, los libros de texto no son sólo una herramienta de trabajo necesaria para seguir el curso, sino que son un símbolo que les iguala a sus compañeros y les hace pertenecer a la clase y por eso tienen gran interés en comprarlos aunque generalmente necesitan una adaptación para poderlos utilizar.

La adaptación de libro de texto representa una recomposición de los materiales para ajustarlo a las necesidades/posibilidades de los usuarios, discapacitados, que varían en función de sus habilidades y del momento educativo en que están.

Así, por ejemplo, las personas con discapacidad auditiva precisarán una elaboración de texto para que gane en precisión y claridad eliminando las expresiones de significado ambiguo añadiendo actividades para introducir el léxico de manera progresiva con imágenes complementarias que ayuden a comprender la situación.

Los alumnos con discapacidad cognitiva precisarán una simplificación del texto reduciéndolo a frases cortas que resuman de forma significativa la información más importante. Quizás los ejercicios de mayor complejidad conceptual como buscar información o resumir un texto deberán substituirse por otras tareas más manipulativas como subrayar, relacionar, pintar mapas,...

Para los alumnos ciegos no es suficiente imprimir el texto en código braille. Deberán describirse las ilustraciones o reproducirse en relieve, modificar las tareas cuando se basen en la observación de gráficos o en los medios de comunicación para adaptarlas a otras formas de trabajo que se ajuste a sus estilos de aprendizaje.

Esto no será útil para los que tengan baja visión, ya que necesitarán textos ampliados y que puedan manejarse correctamente bajo sus lupas.

A los alumnos con discapacidad motriz, les será imposible escribir en los reducidos espacios reservados en los libros y cuadernos e incluso algunos no podrán ni tan siquiera pasar las hojas. En este caso, reproducir los libros de texto en la pantalla del ordenador les puede permitir seguir con “normalidad” el curso escolar.

Muchos de los alumnos integrados en centros escolares ordinarios al comprar los libros de texto pagan por unos servicios que no pueden utilizar.

En Cataluña, y seguramente en otras partes, algunos equipos de profesionales trabajan adaptando los libros de texto. Aunque el más conocido es el de la ONCE, existen otros que, de forma más individual y voluntariosa, adaptan los libros para sus alumnos sordos, con discapacidad motórica o cognitiva.

Para todos ellos, el uso del ordenador ha representado un salto cualitativo en su tarea que les ha permitido reproducir un libro manteniendo la forma original pero adaptando las diferentes formas de acceso, las actividades o la información.

Reproducir un libro en soporte magnético, además de ser ilegal, requiere una inversión importante de tiempo y esfuerzo. Un libro de unas 100 hojas requerirá más de 8 horas para escanearlo, entre 2 y 4 horas para integrarlo en el programa adecuado, Word, PowerPoint, Neobook,... y otras 10 horas para hacer la adaptación si ésta es fácil y sencilla. Un simple cálculo muestra que la adaptación de los libros de texto de un alumno puede requerir una semana de dedicación completa de un profesional.

Ésta no es una tarea que debe abordar un maestro por su cuenta, ya que seguro que existen otros muchos usuarios que requieren la adaptación del mismo libro y, si no todo, parte de este trabajo puede ser delegado en otras personas y parte pude ser compartido con otros compañeros.

Pero los libros de texto no son un artículo de consumo cualquiera. Se trata de un producto regulado y supervisado por la administración que podría asumir sus responsabilidades y, al igual que en los edificios, crear normativas que eliminaran las barreras de acceso y obligaran a proporcionar productos adaptados cuando el usuario lo precise.

De hecho, si las editoriales facilitaran los originales en soporte magnético, que ya existen y no suponen ninguna tarea adicional, el trabajo de adaptación se reduciría prácticamente a la mitad. Algunas de ellas ya lo hacen y conozco centros y profesores que los han recibido de forma extraoficial, pero la mayoría de las editoriales se resisten ya que tienen miedo de que los distribución de estos materiales en soporte magnético pueda afectar a su negocio.

Aquí nuevamente podría intervenir la administración garantizando los derechos de cada uno, facilitando a través de sus equipos la adaptación de estos materiales y velando por su adecuado uso de forma que proteja la propiedad de la editorial.

Aunque la adaptación de los libros de texto pueda parecer una utopía, lo dicho hasta ahora no es más que una descripción del proceder habitual del equipo de la ONCE. La novedad sería su generalización a otros usuarios.

Como he dicho, esta tarea no debería recaer sobre las espaldas del profesor sino de equipos especializados (equipos de orientación, centros de recursos, fundaciones,...), aunque el maestro debería mantener la capacidad de modificar y seleccionar aquello que le pareciera más adecuado para su alumno.

En Cataluña, desde hace 5 años organizamos unos talleres de creación y adaptación de materiales informáticos para alumnos con NEE. En una jornada de 7 horas, un grupo profesores crea un material que luego se distribuye por la Web. Uno de los temas reiterativos es la adaptación de los libros de texto. Podéis consultar esta información en www.xtec.es/ed_esp/jornada.

Después, se realizó la exposición de la revista “Albaida” de Arjona (Jaén), de la que cabe destacar la gran difusión que realizan en otros institutos de la comarca gracias a la financiación de empresas privadas y la implicación de los alumnos de Bachillerato en el proyecto.

¿Qué se podría hacer?

En ésta como en otras muchas situaciones, todos y cada uno de los actores es a la vez víctima y culpable siendo muy difícil romper el círculo vicioso de causas y consecuencias. No obstante creo que con buena voluntad y aplicando algunas de las medidas siguientes, se podría evolucionar hacia un circulo virtuoso donde mejoraría la atención de estas persona.

Los profesores deberían reconocer los derechos de estas personas a ser escolarizados junto a los demás e intentar resolver sus problemas de la manera más eficaz para ellas superando sus “prejuicios” y otros intereses personales. Un profesor, como un médico, no puede decidir a quien atiende sino que debe cumplir el encargo que le asigne la sociedad y estos alumnos son ciudadanos.

Los padres, tutores y alumnos deberían ejercer activamente sus derechos reconociendo que no todas las instituciones y personas pueden proporcionar los mismos recursos y atenciones.

Es necesario desarrollar un espíritu colaborativo en todas las personas y asociaciones implicadas que mejore la coordinación con el objetivo de racionalizar y mejorar los servicios.

Debe producirse una convivencia y colaboración de los equipos y servicios pendientes de la administración y de la iniciativa privada.

Debe prestarse un apoyo eficaz a los profesionales que están en la atención directa, en especial, los profesores y centros con alumnos integrados. Ya tienen suficiente con la atención educativa y personal del alumno y necesitan recursos especiales para la creación y adaptación de los materiales. Los equipos de apoyo no deben limitarse a asesorar y orientar, sino que deben implicarse en tareas de atención directa especializada o preparación de los recursos.

La Administración debería tener políticas a largo plazo, que no intentaran fidelizar y acallar vía subvención a los diferentes colectivos, sino que resolvieran realmente los problemas que se plantean en la atención de estas personas.

La Administración debería velar por disponer de equipos formados y suficientemente equipados (la informática permite mejorar la prestación de estos servicios en cantidad y calidad) para proporcionar el apoyo que necesitan padres y educadores.

Debería asegurar los recursos básicos necesarios para la atención de estos alumnos procurando que llegaran en el momento oportuno, ya que en muchas ocasiones los retrasos convierten las inversiones en malversaciones (los ordenadores llegan cuando los alumnos ya han acabado los estudios o el sistema de becas requiere que los padres adelante un dinero que no siempre tienen).

Todos deberíamos aceptar que seguramente no es prudente aplicar la misma solución a las diferentes personas o situaciones. No es lo mismo una zona urbana altamente poblada y con servicios que una zona rural de población dispersa donde las distancias son enormes. Una familia con formación y recursos que una familia de clase humilde con menos posibilidades. Un alumno pequeño que tiene mucho que aprender que un alumno ya mayor donde la distancia con sus compañeros de edad puede ser infranqueable.

Pese a que queramos opinar lo contrario, los servicios especializados en la atención de los alumnos con discapacidad o necesidades educativas especiales se mantendrán en el futuro, y ello no ha de ser forzosamente un signo de marginación sino de servicio. Del mismo modo que la existencia de las ortopedias no discriminan a sus clientes ni les incapacitan para acudir a una zapatería, los centros de Educación Especial, los equipos especializados o los grupos de trabajo y apoyo son una oportunidad para que estas personas se encuentren con sus iguales y resuelvan mejor sus necesidades.

Hay que utilizar la tecnología para ganar en eficacia y mejorar los servicios.

Las TIC facilitan la creación de materiales y entornos que se pueden personalizar y adaptar a diferentes usuarios y necesidades.

Las comunicaciones por Internet vuelan por encima de las barreras de las distancias y los tiempos, y permiten a los profesores encontrar a cientos de kilómetros compañeros que tienen problemas semejantes a los nuestros con los que colaborar.

Internet democratiza el acceso a la información especializada y se podrían crear equipos, quizás deslocalizados, que facilitaran asesoramiento, materiales y orientaciones allí donde llegara este medio.

Los Seminarios Virtuales son una nueva forma de prestar apoyo a grupos de profesionales dispersos en el territorio. Están organizados como un grupo de trabajo alrededor de una Web como espacios de ayuda y colaboración (www.xtec.es/ed_esp/sativir). Portales como el NEEDirectorio (http://paidos.rediris.es/needirectorio/) funcionan como una biblioteca global de recursos y como un punto de encuentro de personas interesadas.

Las tecnologías de la información y la comunicación pueden abrir un nuevo horizonte para estas personas y los profesionales que las atienden.

Bibliografía

  • ONU (1993). “Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad”.
  • WARNOCK, M. (1990). “Informe sobre NEE”. En Siglo Cero, nº 130, pp. 12-24.

Joaquin Fonoll i Salvador

Autor: Joaquin Fonoll i Salvador

Joaquim Fonoll i Salvador es Asesor Técnico Educativo del Servicio de Informática Educativa y Académica de la Generalitat de Catalunya. Coordina las actuaciones de TIC, diversidad y NEE en los centros educativos. Profesor de materias relacionadas con las TIC y la discapacidad en diferentes estudios universitarios. Es, también, autor de materiales y programas didácticos con el ordenador.


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