Los cuentos de Terramar. Un clásico juvenil revitalizado por la animación japonesa

Artículo publicado en el nº 245 Especial Oriente y Cultura Juvenil
Artículo publicado en el nº 245 Especial Oriente y Cultura Juvenil

Comentario sobre el filme en el que Studio Ghibli recoge y reinterpreta el universo de Terramar que Ursula K. Le Guin ideó en sus novelas, un mundo que, a su vez, bebe de toda la tradición legendaria del norte de Europa, con magos, dragones, hechiceros... situado en una línea muy cercana a El Señor de los Anillos de J.J.R. Tolkien.

Introducción

La reinterpretación de textos procedentes de la cultura occidental por parte del mundo oriental (y viceversa) se ha convertido en una constante que gana fuerza a cada momento y que afecta no sólo a los textos literarios, sino también a los filmes, a los cánones estéticos y a otras muchas manifestaciones artísticas. Paradójicamente, esta tendencia ayuda a la difusión entre los jóvenes occidentales de obras de nuestra propia tradición que, de otra forma, se perderían u olvidarían. En este artículo, analizaré el caso del ciclo de Terramar, de Ursula K. Le Guin, a raíz de la aparición en 2006 de Gedo Senki, película de animación inspirada en el mismo y realizada por Studio Ghibli, la gran factoría de animación japonesa considerada como la Disney oriental. Estrenada en nuestro país bajo el título de Cuentos de Terramar, cabe señalar que el título original japonés significa Las crónicas de guerra de Ged, ya que este filme no narra el ciclo de Terramar al completo (como podría dar a entender la traducción española), sino que es la adaptación de La costa más lejana, tercera novela del ciclo de Terramar, protagonizada por el archimago Ged y el príncipe Arren. En este filme, Studio Ghibli recoge y reinterpreta el universo de Terramar que Ursula K. Le Guin ideó en sus novelas, un mundo que, a su vez, bebe de toda la tradición legendaria del norte de Europa, con magos, dragones, hechiceros... situado en una línea muy cercana a El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien.

Ursula K. Le Guin

Por lo que respecta a la autora de la obra original, Ursula Kroeber Leguin nace en 1929 en California, hija de un antropólogo, Alfred Kroeber, y de la escritora Theodora Kroeber. Conocida principalmente por sus obras de ciencia ficción y fantasía, ha publicado más de cien relatos cortos, cuatro colecciones de ensayos, siete libros de poesía, veintidós novelas, doce libros para niños y cuatro volúmenes de traducciones, entre los que destacan su versión al inglés de una selección de poemas de Gabriela Mistral. Además, ha sido finalista de los premios American Book Award y del Pulitzer, y ha ganado un National Book Award, cinco premios Hugo y cinco premios Nébula, entre otros. A partir de su primera novela de ciencia ficción, Rocannon’s World (El mundo de Rocannon, 1966) creó el universo Hainish (también denominado “Ekumen”), en el que se desarrollan algunas de sus obras más significativas, que se compone de siete novelas: Planet of Exile (1966); City of Illusions (La ciudad de las ilusiones, 1967); The Left Hand of Darkness (La mano izquierda de la oscuridad, 1969. Ganadora de los premios Hugo y Nébula); The Dispossessed: An Ambiguous Utopia (Los desposeídos: una utopía ambigua, 1974, ganadora de los premios Hugo y Nébula); The Word for World Is Forest (El nombre del mundo es bosque, 1976) y The Telling (El Relato, 2000). Su novela más reciente es Lavinia, inspirada en la joven con la que Eneas está condenado a casarse según la Eneida de Virgilio, que en nuestro país aún no ha sido editada, pues la última novela en aparecer en España ha sido Voices (Voces), segundo volumen de la saga de la Costa Oeste (Western Shore) que se inició con Gifts (Los dones).

“La saga de cuentos de Terramar
se inició en 1968 con la novela
A Wizard of Earthsea
(Un mago de Terramar)”

Terramar

Precisamente el ciclo por el que esta escritora es más conocida entre los jóvenes de todo el mundo es el de las historias de Terramar. Iniciado en 1968 con la novela A Wizard of Earthsea (Un mago de Terramar), se compone de otras seis obras: The Tombs of Atuan, 1970 (Las tumbas de Atuán),  The Farthest Shore (La costa más lejana, 1972), Tehanu (Tehanu, 1990), Tales from Earthsea (Cuentos de Terramar, 2001) y The Other Wind (En el otro viento, 2001), novela que cierra la historia. Este ciclo se desarrolla en el universo imaginario de Terramar (Earthsea) y narra episodios de la historia de este territorio, un archipiélago de islas en el que sus habitantes conviven con magos, archimagos, todo tipo de hechiceros y, sobre todo, dragones.

Cabe señalar cómo este ciclo, iniciado por su autora casi 20 años más tarde que El Señor de los Anillos (que fue escrito por Tolkien entre 1937 y 1949), recoge los ecos de la problemática social de los años 60. De esta forma, se comprueba que el hecho de que la mayoría de la población de Terramar sea de color no es una decisión arbitraria de la autora, sino todo lo contrario, pues se trata de una declaración de intenciones con la que buscaba romper con el canon anglosajón por el que los héroes son siempre blancos y rubios. Con este fin, Ursula K. Le Guin creó un “arco iris” de razas en las que dominaban las tonalidades de piel oscura, consiguiendo que los adolescentes de color que leían su obra se sintieran incluidos por primera vez en la literatura de ciencia ficción. Por otro lado, al dosificar la información sobre las características físicas de los diferentes personajes a medida que avanzan las obras, quería conseguir que los jóvenes blancos que leyeran sus obras se identificaran con los héroes fuera cual fuera el color de su piel. Por último, otro tema fundamental en Terramar es el papel de la mujer, que se caracteriza por alejarse del estereotipo de la novela de fantasía en la cual las mujeres se limitan a ser las amadas de los héroes y esperan indefensas su llegada.

La historia narrada por Ursula K. Le Guin en esas seis novelas abarca más de 1.000 años de la vida de los habitantes del lugar, e incluso hace alusión a la creación de Terramar mediante el poema La creación de Éa. La primera novela, Un mago de Terramar, se inicia con la infancia de Ged, nacido con el nombre de Duny en la aldea solitaria Diez Alisos de la Isla de Gont y pronto conocido como Gavilán. Ursula K. Le Guin relata sus incipientes dotes como mago, su breve experiencia con Ogión el Mago, su aprendizaje de la magia en la Escuela de Roke, sus primeros contactos con los dragones y sus primeras grandes hazañas como mago. Ya en esta primera novela el universo de Terramar se despliega ante el lector como un mundo lleno de magia, hechizos, dragones, conjuros, espectros, sombras y todo tipo de tópicos medievales. La segunda parte de la saga, Las Tumbas de Atuan, tiene como protagonista a Tenar, que cuando es tan sólo una niña es identificada como reencarnación de la sacerdotisa de los Sin Nombre, siendo renombrada como Arha. En su terrible experiencia como Sacerdotisa de las Tumbas conoce a Gavilán (Ged), con el que viajará a Havnor a devolver el anillo de Erreth-Akbé. La tercera novela, La costa más lejana, es la que sirve como argumento base a la adaptación de Studio Ghibli, y narra cómo Ged y el príncipe Arren buscan la causa del desasosiego que invade Terramar: la gente se comporta de modo extraño, la magia ya no tiene la misma fuerza y el equilibrio con los dragones se está destruyendo. Finalmente encuentran y derrotan al mago Araña, causante de todos los males, aunque en la lucha Ged debe sacrificar su magia para restablecer el equilibrio de Terramar. Arren es coronado rey y Ged regresa a su isla de origen. La cuarta novela, Tehanu, tiene nuevamente a Tenar como protagonista, que decide adoptar a Therru, una niña marcada por las llamas de un incendio y por los maltratos de su padre. Ambas se reúnen con Ged, y los tres juntos deben enfrentarse nuevamente a diferentes aventuras y enemigos en un ambiente en el que la magia pierde fuerza y la oscuridad se hace más presente que nunca. La última novela es En el otro viento, publicada al mismo tiempo que los relatos cortos titulados Cuentos de Terramar (El descubridor, Rosaoscura y Diamante, Los huesos de la tierra, El gran pantano y Dragonvolador) y narra la peripecia de Tenar, Tehanu, el Rey Lebannen y los magos de Roke para lograr restablecer el equilibrio en las tierras de Terramar, nuevamente castigadas por un extraño mal y conflictos con los dragones. Esta última obra tiene un final abierto y concluye con una conversación entre Tenar y Ged, protagonistas principales del ciclo de Terramar.

“Ursula K. Le Guin creó un arco iris
de razas en las que dominaban
las tonalidades de piel oscura,
consiguiendo que los adolescentes de color
que leían su obra se sintieran incluidos
por primera vez en la literatura
de ciencia ficción”

Los seguidores de Terramar

El ciclo de Terramar en sí se ha convertido en un fenómeno que aúna fans de todos los países. Una mirada rápida en internet permite descubrir numerosos foros de seguidores de todas las edades, pero sobre todo adolescentes, que discuten y reflexionan sobre los hechos, personajes y situaciones de las novelas. Además, numerosos sitios webs reúnen fichas sobre las novelas, incluyendo mapas, ilustraciones, información bibliográfica... Pero no sólo eso, pues también es muy interesante contemplar cómo son muchos los que se lanzan a crear sus propias historias ambientadas en el universo de Terramar. La llamada “fanfiction” tiene una especial fuerza entre los seguidores de Ursula K. Le Guin y da lugar a webs en las que jóvenes de todos los países crean relatos a partir de los elementos ideados por la autora, celebrándose incluso concursos para seleccionar las propuestas más destacadas. De hecho, el interés que despierta esta saga está siendo aprovechado en muchos casos por profesores de Estados Unidos como manera de fomentar no sólo la lectura, sino también la creatividad de sus alumnos. Así, plantean a sus alumnos de Secundaria la lectura de una de las novelas del ciclo y posteriormente el desarrollo de un relato corto, a partir de los elementos que extraigan de la novela. Por poner un ejemplo reciente, entre el 10 de octubre de 2008 y el 19 de enero de 2009, el Consejo de las Artes en las Islas Vírgenes llevó a cabo un concurso de “fanfiction” inspirado en Un mago de Terramar y enfocado a niños de 6º a 12º grado que debían escribir un Prólogo o un Capítulo final a partir de la misma, con premios para los ganadores y la futura edición en un libro con las mejores aportaciones. Estas iniciativas son, sin duda, posibles de aplicar en nuestras aulas, y no sólo a partir de estas novelas, sino también a partir de otros libros que generen interés en los alumnos.

Studio Ghibli

Por su parte, y respecto a la adaptación cinematográfica, hay que señalar primero la trayectoria de Studio Ghibli. Esta productora de animación japonesa nace en 1985 de la mano de Hayao Miyazaki e Isao Takahata, dos de los creadores más significativos del panorama de la animación en Japón, tras conseguir un gran éxito con Nausicaa del valle del viento (Kaze no Tani no Naushika, 1983). Previamente habían trabajado juntos en las productoras Toei Animation y Nippon Animation, siendo responsables de numerosos filmes y, entre otras, de series tan conocidas en nuestro país como Heidi (Arupusu no Shōjo Haiji) o Marco (Haha wo Tazunete Sanzen-ri). El primer filme de Studio Ghibli fue dirigido por Hayao Miyazaki y se tituló Laputa: El castillo en el cielo (Tenkū no Shiro Rapyuta, 1986). Hasta la fecha, cuenta con más de 30 producciones (sin incluir series de televisión y otros formatos), entre las que encontramos filmes de la talla de La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka, 1988), Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro, 1988), La Princesa Mononoke (Mononoke Hime, 1997) o El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no Kamikakushi, 2001), todas ellas éxitos internacionales y minas para la venta a fans de todo el mundo de “merchandising” asociado. Y es que nos encontramos ante una productora cuyas creaciones han despertado el interés de los jóvenes japoneses pero también a nivel mundial y, muy en concreto, en nuestro país. Acostumbrados al dibujo y a la estética de Miyazaki y Takahata ya desde la infancia gracias a series como Lupin III, Ana de las Tejas Verdes, Heidi o Marco, numerosos jóvenes españoles de las generaciones nacidas a partir de los 80 se han convertido en fervientes seguidores de Studio Ghibli, y no sólo de sus filmes sino de todos los productos vinculados a los filmes, desde figuras y peluches a mangas, pasando por novelizaciones, posters, videojuegos... Sus filmes, alejados de la nueva animación CGI con la que triunfa Pixar, siguen basándose en el dibujo tradicional pues, aunque en ciertos filmes se hayan valido del ordenador para generar determinados entornos, el resultado siempre es animación en dos dimensiones y, de hecho, en el último filme de Miyazaki, Ponyo en el acantilado sobre el mar (Gake no Ue no Ponyo), no se ha utilizado el ordenador en ninguna escena.

“La pertenencia de los personajes
del filme al imaginario colectivo,
que los alumnos asocian con el ocio,
facilitarán su interés por esta propuesta
y les impulsarán a leer las novelas”

Una adaptación polémica

En el caso de Gedo Senki (Cuentos de Terramar, 2006), nos encontramos ante el (controvertido) hecho de que el director fue Gorō Miyazaki, hijo de Hayao Miyazaki, en la que fue su primera película (y última, hasta el momento). Pese a las críticas respecto a un cierto descenso en la calidad de la película respecto a los creados por su padre, lo cierto es que el filme llegó al nº 1 en Japón en una semana, donde se mantuvo cuatro semanas más, desplazando a la segunda parte de Piratas del Caribe al segundo puesto y convirtiéndose en la cuarta película más taquillera del año en Japón. Con una estética que continúa en la línea del Studio Ghibli, no sólo por las caracterizaciones de los personajes, sino también por la belleza de paisajes y escenarios y lo detallado de los entornos y de los dragones, el argumento se basa en La costa más lejana, tercera novela del ciclo de Terramar. En sus casi dos horas de duración narra los intentos de Ged, el archimago, y el joven príncipe Arren por descubrir lo que sucede en algunas islas de Terramar, donde la gente se comporta de forma extraña, los dragones se hacen constantemente presentes y el Equilibrio del Mundo ha desaparecido. A su vez, en esta trama se introduce al personaje de Tenar, protagonista de Las Tumbas de Atuán que en La costa más lejana no aparecía, así como ciertos elementos procedentes de la novela Tehanu, como la adopción de la pequeña Theru, de tal forma que los personajes femeninos ganan un protagonismo destacado. Esta decisión refleja la intencionalidad original de las novelas de Ursula K. Le Guin, al mismo tiempo que se enmarca perfectamente en la línea seguida por el padre del director, Hayao Miyazaki, en cuyos filmes las mujeres tienen papeles destacados y demuestran gran fuerza y coraje.

Lo cierto es que, ya iniciado el proyecto del filme por Hayao Mizyazaki, la decisión de cambiar de director afectó directamente a todo el proceso de producción de la película y, sobre todo, a la opinión de la autora sobre el filme. Tal y como explicaba Ursula K. Le Guin antes del estreno de la película en una carta a sus admiradores japoneses, en los años 80 Hayao Miyazaki había escrito una carta a la escritora confesándole su interés por su obra y, pese a un rechazo inicial, finalmente decidió aceptar la propuesta sólo porque admiraba la calidad de las obras de Hayao Miyazaki  y, como él sería el director, dio el visto bueno al proyecto en Estudio Ghibli. La propuesta de la autora fue que para crear el guión aprovechara los años que transcurren entre el primer y segundo libro del ciclo (años que jamás habían sido descritos por ella), para evitar una relectura de los libros que se alejase del argumento original. Finalmente, el estudio no aceptó esta idea y, como ya hemos señalado, adaptó libremente la historia de La costa más lejana. El resultado, en palabras de la autora a Goro Miyazaki, fue: “No es mi libro. Es tu película. Una buena película”.

Los elementos de la adaptación que decepcionaron a la autora, tal y como ella señalaba en esa misma carta, fueron los cambios realizados en el argumento, los personajes y los lugares, sobre todo en los casos en los que mensajes lanzados por determinados personajes en el contexto de una historia eran descontextualizados e introducidos en la película con un nuevo significado o en partes del argumento en las que originalmente no aparecían, en lo que la autora consideró una falta de respeto tanto al libro como a sus lectores pues, desde su punto de vista, el sentido moral de los libros se pierde en la adaptación, al simplificarse como una lucha entre el bien y el mal. Pero en la misma carta también señalaba cómo lo más conseguido son los dragones, en los que, cito textualmente a la autora, “reconoció su Terramar”.

Uno de los temas más interesantes respecto a la adaptación es, sin duda, la cuestión de las razas y el color. Como hemos señalado, en el Terramar que creó Ursula K. Le Guin la mayoría de los habitantes son de color, pues intencionalmente buscó desmarcarse de las historias de fantasía de tradición occidental en las que todos los personajes son siempre blancos. En este caso, la autora señala cómo Ghibli respetó en cierto modo su intencionalidad original respecto a los colores de la piel ya que, si bien no se hace de forma muy explícita, en el filme no todos los personajes son blancos, sino que presentan variantes de tonalidad.

“La pertenencia de los personajes
del filme al imaginario colectivo,
que los alumnos asocian con el ocio,
facilitarán su interés
por esta propuesta y les impulsarán
a leer las novelas”

No sucede lo mismo con otra adaptación, mucho más desafortunada, llevada a cabo por el canal americano de televisión Sci-Fi. Tras haber vendido los derechos a la productora con la promesa de que Philippa Boyens (guionista de El Señor de los Anillos de Peter Jackson) sería la responsable del guión, pronto se modificó el equipo de producción así como el argumento de la obra, generando una miniserie que buscaba asemejarse a El Señor de los Anillos sin tener en cuenta ninguna de las opiniones de Ursula K. Le Guin, que ha escrito numerosos ensayos al respecto. El elemento más perturbador para la autora es precisamente que Ged, en vez de ser de color como en la novela, es blanco y rubio, al igual que la mayoría de los actores seleccionados en el casting, decisión que molestó profundamente a la autora y a muchos seguidores de la saga. Esta adaptación televisiva en dos capítulos, estrenada en 2004, difiere sustancialmente de las novelas originales y fue muy criticada por la autora por transmitir un mensaje completamente diferente a los valores que ella resaltaba en sus obras.

Conclusión

Lo cierto es que el éxito de Gedo Senki entre los jóvenes de nuestro país ha sido notable, llevando a muchos de ellos a leer las obras originales, reeditadas en esas fechas por parte de la editorial Minotauro, esta vez en un solo tomo que reúne todas las novelas del ciclo. Sin duda, son muchas las posibilidades que abre el disponer de un anime con el cual despertar el interés de los alumnos de Secundaria por la lectura. Más allá de la ya señalada “fan fiction”, se puede plantear un análisis de la adaptación llevada a cabo por Miyazaki tras la lectura de las dos novelas en las que se basa La costa más lejana y Tehanu. La pertenencia de los personajes del filme al imaginario colectivo que los alumnos asocian con el ocio (es decir, con las series de televisión que les gustan y los mangas que muchos leen) facilitarán su interés por esta propuesta y les impulsarán a leer las novelas. En esta línea, se puede sugerir también la comparación entre la adaptación del canal Sci-Fi y la realizada por Studio Ghibli, prestando atención al ya mencionado conflicto respecto a los valores presentes en una y otra, y su lealtad al original. Otra posibilidad sería un análisis de las semejanzas y diferencias entre esta adaptación realizada por Goro Miyazaki y la que su padre realizó de El castillo ambulante (Hauru no Ugoku Shiro), basada en la novela de Diana Wynne Jones y que fue nominada a los Oscars en 2004.

Bibliografía recomedada

  • Bittner, James W. Approaches to the fiction of Ursula K. Le Guin. Ann Arbor: University Microfilms International, 1999.
  • Cummins Cogell, Elizabeth. Understanding Ursula K. Le Guin. Columbia: University of South Carolina Press, 1990.
  • Freedman, Carl. (Ed.) Conversations with Ursula K. Le Guin. Jackson: University Press of Mississippi, 2008.
  • Koyama-Richard, Brigitte. One thousand years of manga. Paris: Flammarion, 2007.
  • Le Guin, Ursula K. Historias de Terramar. Edición completa. Barcelona: Minotauro, 2007.
  • Le Guin, Ursula K. Los dones. Barcelona: Minotauro, 2008.
  • Le Guin, Ursula K. Los mundos de Ursula K. Le Guin. [Incluye las novelas La mano izquierda de la oscuridad, El nombre del mundo es Bosque y Los desposeídos]. Barcelona: Minotauro, 2008.
  • McCarthy, Elizabeth. Hayao Miyazaki: Master of Japanese Animation. New York: Stone Bridge Press, 1999.
  • Odell, Colin y Le Blanc, Michelle. Studio Ghibli: The Films of Hayao Miyazaki and Isao Takahata. London: Kamera Books, 2009.

Filmografía

  • Cuentos de Terramar - Goro Miyazaki (2008).
  • El viaje de Chihiro - Hayao Miyazaki, Isao Takahata (2007).
  • El castillo ambulante - Hayao Miyazaki (2006).
  • La princesa Mononoke - Hayao Miyazaki (2003).

Autor: Alma Obregón Fernández

Alma Obregón Fernández es becaria de la Universidad Complutense de Madrid (FPU) y es miembro del "Grupo de Estudios de la Cultura Popular en la Sociedad Mediática" de la UCM.


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