Los MOOC: orígenes, historia y tipos

Especial MOOC de Comunicación y Pedagogía

Especial MOOC de Comunicación y Pedagogía

Historia, definición, tipología y valoración de los Massive Open Online Courses (MOOC).

Introducción

En noviembre de 2012, el periódico The New York Times publicó el artículo “The Year of the MOOC”1 en el que se declaraba que el año 2012 había sido el año de los Massive Open Online Courses (MOOC) debido a la amplia atención que había recibido este nuevo término por parte de los medios de comunicación y la comunidad educativa mundial.

Mucha gente piensa que los MOOC son la innovación tecnológica en educación más importante de los últimos 200 años2. E incluso Clayton Christensen, el famoso profesor de la Harvard Business School que acuñó el término “tecnología disruptiva”, piensa que los MOOC se pueden considerar disruptivos3. ¿Realmente los MOOC son una revolución o son una simple moda?

Aunque los MOOC ya existían desde unos pocos años antes como una herramienta de aprendizaje colaborativo, su uso se limitaba a usuarios con un perfil muy concreto; sin embargo, el año 2012 ha sido el año en el que los MOOC han pasado a ser conocidos y usados por el “gran público”.

A simple vista, los cursos MOOC no se diferencian mucho de los cursos en línea tradicionales que existen desde hace años, ya que al igual que un curso en línea tradicional, un curso MOOC posee un temario o programa; unos materiales, que normalmente son un conjunto de vídeos, pero que también pueden incluir lecturas; unas actividades que se pueden evaluar de diferentes formas (autoevaluación, evaluación automática, evaluación entre pares); unos ejercicios de tipo test para evaluar el aprendizaje; y un foro para discutir con el profesor o con otros estudiantes. Sin embargo, una mirada más profunda nos revela que el papel, o más bien, el comportamiento que presenta un alumno en un curso MOOC es distinto al comportamiento que presenta en un curso en línea tradicional; además, el carácter de masivo que implica que en un curso pueden coexistir decenas de miles de alumnos al mismo tiempo, crea una clara diferencia cualitativa (y claro está, cuantitativa), respecto a los cursos en línea tradicionales. El carácter de masivo no se tiene que entender en el sentido peyorativo de “masivo igual a masificación”: el carácter de masivo permite que surjan ciertas dinámicas y que se puedan realizar ciertas actividades educativas que no se pueden dar cuando el número de alumnos es reducido.

Breve historia

  • Los orígenes

El fenómeno MOOC está íntimamente ligado a otros dos fenómenos que han tenido lugar principalmente durante los últimos diez años:

  • El auge de los contenidos publicados en abierto y en especial los Recursos Educativos Abiertos (en inglés, Open Educational Resources).
  • El aprendizaje social abierto (Open Social Learning).
  • Los Recursos Educativos Abiertos

Desde que en el año 1999, el MIT lanzase su proyecto OpenCourseWare, al principio poco a poco, pero después de manera imparable, han sido muchísimas las instituciones de educación superior que han creado sus propias versiones del mismo y puesto a disposición del público en general, a través de Internet, los contenidos de muchas de las asignaturas de sus programas de estudio.

El entorno iberoamericano de las instituciones universitarias de educación superior ha desempeñado un papel muy importante en el proyecto OpenCourseWare. Desde Universia, la red de universidades iberoamericanas, se motivó y estimuló el que las universidades miembro de esta organización se adhirieran al proyecto liderado por el OpenCourseware Consortium. En la actualidad (año 2013), unas 50 universidades de Iberoamérica forman parte de la sección del consorcio organizada por Universia y más del 60% de la universidades públicas españolas tienen un lugar web dedicado al proyecto.

Muchas otras instituciones, cuando no personas a título individual, también han puesto sus contenidos de elaboración propia a disposición de la comunidad utilizando sus propios modelos de publicación, formatos y tecnologías, siempre a través del uso de la Red.

Gracias a que los marcos legales para la defensa de su propiedad intelectual se han ido aclarando con el desarrollo de las licencias de tipo copyleft como son la CreativeCommons, es posible defender la propiedad intelectual y, a la vez, liberar los derechos de reproducción bajo las condiciones que el autor desee.

Sin la existencia de esta enorme cantidad de contenidos abiertos disponibles de manera organizada, no sería posible el desarrollo de los MOOC, ya que el carácter masivo y abierto implica necesariamente el acceso también masivo y abierto a los contenidos y recursos educativos que se ofrezcan en el curso.

  • El Open Social Learning

El fenómeno de la Web 2.0 ha implicado la constatación de que el usuario de la Red es el principal protagonista y que la Red es usada principalmente como medio de comunicación interactivo más que como sistema de redifusión masiva. Las iniciativas que han triunfado en esta versión de Internet son las que dan voz al usuario para que aporte, colabore, interactúe, etc., y que dichas aportaciones sean devueltas al resto de los usuarios en forma de conocimiento compartido.

Una de las motivaciones comunicativas que llevan a los usuarios a utilizar la Red es su necesidad de satisfacer sus propias y específicas necesidades de aprendizaje. Por ello, los usuarios han poblado la red de tutoriales y manuales interactivos acerca de cómo resolver cualquier problema o aprender cualquier técnica, desde cómo escribir un cuento hasta cómo resolver ecuaciones complejas, pasando por cursos de cocina, contabilidad, matemáticas o física, por citar unos pocos ejemplos de la amplia variedad disponible.

Aprender es una necesidad biológica y los usuarios de la Red han comenzado a utilizarla para cubrir esa necesidad de una manera informal, a veces buscando las fuentes originales de información, otras buscando la organización sobre esas fuentes propuesta por alguien que ya haya aprendido y, en otras, eligiendo la opción de seguir un curso formal sobre el tema, aunque no posea la posibilidad de otorgarle acreditación alguna del conocimiento adquirido.

El Open Social Learning ha evidenciado la existencia de una cantidad masiva de usuarios dispuestos a tomar lo que les ofrezcan y que cubra sus necesidades de aprendizaje, no importándoles la acreditación sino el acceso a la información de calidad y sistematizada. Las instituciones de educación superior no estaban preparadas para aprovechar este fenómeno hasta que no han dispuesto de los contenidos abiertos mencionados en el punto anterior y de la tecnología apropiada para atender a esta masa de alumnos informales sin incurrir en grandes inversiones que no tienen claro un retorno económico directo.

Los dos fenómenos mencionados han preparado el terreno durante la década de 2000 para que a finales de la misma, surgiera el primer MOOC.

  • El nacimiento de los MOOC

El primer curso en línea que recibió el apelativo de MOOC fue el curso “Connectivism and Connective Knowledge” organizado por George Siemens y Stephen Downes en la University of Manitoba (Canada) en agosto de 20084. En este curso de 12 semanas de duración se inscribieron aproximadamente unos 2.300 estudiantes de diferentes partes del mundo5. Evidentemente, no tuvo el mismo éxito que los MOOCs actuales, pero abrió el camino a los MOOCs actuales. Durante este curso, el término MOOC fue acuñado por Dave Cormier y Bryan Alexander5.

Posteriormente, George Siemens, Stephen Downes y Dave Cormier organizaron otros cursos MOOC similares (CCK09, CCK11, CCK12, Future of Education, PLENK, LAK11, LAK12, Change11, Critical Literacies), que en total acumularon más de 20.000 inscripciones entre todos ellos.

“Introduction to Artificial Intelligence” de Sebastian Thrun y Peter NorvigSin embargo, el primer curso MOOC que realmente tuvo un éxito asombroso fue el curso “Introduction to Artificial Intelligence”, organizado en otoño de 2011 por Sebastian Thrun, profesor de Stanford University, y Peter Norvig, director de investigación de Google. En poco tiempo, unas 160.000 personas repartidas por todo el mundo se apuntaron a este curso sobre inteligencia artificial. Debido a este éxito, Sebastian Thrun abandonó su puesto como profesor en Stanford University y fundó la plataforma Udacity.

El siguiente curso de gran éxito fue “Circuits & Electronics” en la primavera de 2012, organizado por el profesor Anant Agarwal del Massachusetts Institute of Technology (MIT) en su plataforma MITx, con más de 120.000 estudiantes inscritos de todo el mundo.

El éxito inesperado de estos dos cursos fue el detonante de la actual atención que reciben estos cursos. Poco después, los profesores Andrew Ng y Daphne Koller, también de Stanford University, fundaron la plataforma Coursera y comenzaron a ofrecer cursos a partir de abril de 2012.

Posteriormente, el 2 de mayo de 2012, el MIT y la Harvard University, en principio “grandes enemigos” en el campo de batalla de las mejores universidades de Estados Unidos, anunciaron su proyecto conjunto edX, que tiene como objetivo desarrollar una plataforma MOOC común sin ánimo de lucro. Los dos centros universitarios anunciaron que iban a invertir un total de 60 millones de dólares para desarrollar la plataforma y distribuir el material de las clases a través de vídeos, exámenes y pruebas teóricas en Internet. Desde entonces, ambas instituciones junto con otras que se han unido posteriormente al proyecto, ofrecen cursos gratuitos a través de Internet en un proyecto colaborativo que busca romper los moldes de la educación universitaria tradicional.

Sitios web que ofrecen cursos MOOC

Buscadores y comparadores de cursos MOOC

En otoño de 2012, edX empezó a ofrecer su primer curso MOOC, otra vez el curso “Circuits and Electronics”, en el que está vez se apuntaron 370.000 estudiantes1.

Por último, según varias fuentes, durante el año 2012, más de 100 millones de dólares se invirtieron en total en Coursera, edX y Udacity5, 6.

Sin embargo, mientras que el año 2012 fue bautizado “el año del MOOC” debido a la explosión de expectativas que se produjeron a su alrededor1, el año 2013 ha sido declarado “el año del anti-MOOC”7, debido a la desilusión que está causando por la falta de cumplimiento de las expectativas que había creado8.

¿Qué es un MOOC?

El término MOOC fue acuñado por Dave Cormier y Bryan Alexander en el año 20085. Por tanto, su definición es muy reciente y todavía persisten dudas sobre su significado concreto. Además, durante el último año, la aparición de un gran número de cursos que se alejan de la definición tradicional de MOOC ha hecho que la definición original se tenga que replantear. El concepto es tan amplio y ambiguo que incluso hay discusiones sobre si los MOOC son realmente un curso o son una especie de texto docente mejorado9.

En español no existe un término ampliamente aceptado para referirse a este tipo de cursos. Algunos de los términos que se utilizan en la actualidad son CAEM (Curso Abierto En línea Masivo), COMA (Curso Online Masivo y Abierto) o CALGE (Curso Abierto en Línea a Gran Escala). De igual forma, tampoco está completamente claro cuándo un curso es o no es un curso MOOC, pero hay una serie de características mínimas que se suelen exigir para que un curso se considere de tipo MOOC10:

Curso: Un curso MOOC debe tener la consistencia y los objetivos necesarios para constituir un programa de aprendizaje de una materia o contenidos concretos. Es decir:

  • Debe tener unos objetivos de aprendizaje que deben alcanzar sus estudiantes después de realizar ciertas actividades en un plazo de tiempo dado (debe tener un comienzo y un final).
  • Además, debe de contar con evaluaciones que permitan medir y acreditar el conocimiento adquirido.
  • Y debe existir algún tipo de interacción entre los estudiantes y los profesores en todos los sentidos posibles (estudiante-estudiante y estudiante-profesor), aunque ésta esté mediada por la tecnología.

Abierto: Abierto tiene varios significados en este tipo de cursos. Inicialmente, “abierto” tenía dos significados11. Primero, significaba que el curso debía estar abierto a todo el mundo (abierto a estudiantes de fuera de la universidad que organizaba el curso) y no debía exigir unos requisitos previos como la posesión de una titulación o la realización de unos estudios previos. Es decir, debía tener una “inscripción abierta”.

La restricción de que, al menos, se debe estar registrado en el curso, lo diferencia de otros proyectos abiertos como es el Open CourseWare. En éste, el objetivo es la mera exposición de los contenidos sin necesitar hacer seguimiento de cómo el alumno consume el mismo, mientras que en los MOOC la intencionalidad educativa implica conocer cómo el alumno realiza el curso y los resultados que obtiene, obligando, por tanto, a llevar un registro personalizado del progreso.

Segundo, “abierto” proviene del concepto de Recursos Educativos Abierto antes expuesto en los orígenes de los MOOC12: inicialmente, “abierto” significaba que el curso hacía un uso intensivo de “contenidos abiertos” (open content) y los contenidos propios que generaba el curso también se debían publicar en abierto (open license) para que pudieran ser reutilizados por otras personas. Esta interpretación de “abierto” es la que menos se cumple en la actualidad, ya que los cursos MOOC de más éxito están alojados en plataformas creadas por empresas, como Coursera o Udacity, que no tienen mucho interés en compartir sus cursos de forma abierta. Además, el concepto de “abierto” en este sentido no sólo debe ser una declaración de intenciones, sino que el material producido y ofertado bajo esta fórmula debe estar técnicamente accesible y disponible, en formatos reutilizables y, si es posible, adaptables. De otra manera, el carácter abierto se vería impedido por las restricciones tecnológicas que obstaculizarían su reutilización.

Aunque “abierto” significa que el acceso a los contenidos y a la realización de las actividades debe ser gratuito, es posible establecer modelos freemium: el curso básico es gratuito, pero otras cosas especiales o de valor añadido, como poder realizar consultas directas al profesor, la corrección de las actividades o la obtención de una certificación al final del curso sí que pueden tener un coste económico.

También se suele interpretar “abierto” como que no se hace uso de una plataforma de aprendizaje cerrada, sino que los contenidos del curso están repartidos por Internet en diferentes lugares como páginas web, blogs, wikis o repositorios multimedia. Esto facilita su acceso y reutilización por futuros usuarios.

Asimismo, “abierta” puede ser la tecnología o plataforma tecnológica sobre la que se desarrolla el curso. Si esta plataforma está disponible bajo fórmulas de código abierto (open source), su adaptación, mediante la reescritura de su código, a las necesidades de los organizadores del MOOC es posible, llevando mucho más lejos el valor experimental actual de los MOOC.

Los primeros MOOC no precisaban de una plataforma tecnológica ad hoc para su desarrollo. OpenEd07 discurría sobre un entorno basado en Wikimedia, la misma plataforma que hace funcionar la Wikipedia; “Connectivism and Connective Knowledge (2008)” de George Siemens basaba su funcionamiento en Wikispaces y en varios agregadores de blogs. Pero durante el año 2012 y 2013 surgieron varias plataformas tecnológicas de carácter abierto especialmente diseñadas para la creación de MOOC. De entre todas ellas destacamos:

Estas plataformas están disponibles para su descarga, adaptación y reutilización. La dinámica de estos proyectos siempre se articula mediante la creación de una comunidad de desarrolladores involucrados en los correspondientes proyectos, que aportan sus propios desarrollos a un repositorio común.

En línea: El curso se realiza a distancia a través de Internet y no requiere la asistencia física a un aula. Esta característica es esencial para que cualquier persona desde cualquier parte del mundo con una conexión a Internet pueda participar en estos cursos y así lograr que se cumpla la siguiente característica.

Pero el carácter de enseñanza en línea de los MOOC va más allá del hecho de que la comunicación esté mediada por una red informática de telecomunicaciones. Los desarrollos de Internet desde el año 2000 nos han enseñado una valiosa lección acerca de cómo los usuarios pueden llegar a ser los auténticos protagonistas del funcionamiento de la Red. Tanto como para que hoy resulte obvio que Internet ha trascendido el hecho de ser un fenómeno tecnológico y se ha convertido en un fenómeno social.

Cuando en un curso MOOC se inscribe un estudiante, no sólo es un alumno del curso, sino un usuario de un sistema preparado para dar un servicio a su satisfacción. Este servicio se rige más por las reglas de otros servicios existentes de Internet que por las de una institución de enseñanza tradicional. Ello implica que muchas de las dinámicas que se van a generar en el curso han de ser analizadas bajo esta óptica.

Los servicios de Internet más populares se caracterizan por un trato al usuario que incluye un contrato escrito o “aspectos legales” que determinan el grado de responsabilidad de la empresa que proporciona el servicio y lo que se espera del usuario. Además, los mecanismos de promoción que se usan suelen incluir marketing en línea y uso de los mecanismos publicitarios que también son propios de Internet. Finalmente, el usuario espera, busca y utiliza la relación horizontal que se produce con otros usuarios más que la relación vertical que se produce con los responsables del servicio.

Esta percepción del usuario acerca del tipo de comunicación esperable en un MOOC hace posible desarrollar un producto educativo masivo que, aparentemente, va en contra de uno de los principios didácticos más consolidados: que la intensidad de la relación profesor-alumno determina la calidad de la educación.

Son las reglas de la web social las que son aplicables en un MOOC y ello exige una revisión de los principios pedagógicos y su adaptación a nuevas circunstancias.

Gran escala: Un curso MOOC debe permitir el acceso a un número muy grande de estudiantes, mucho mayor que una clase presencial o un curso en línea tradicional. Además, el curso debe estar preparado para aceptar cambios en el número de estudiantes en varios órdenes de magnitud, por ejemplo, pasar de 1.000 a 100.000 estudiantes, sin que eso suponga un problema importante para su funcionamiento.

Tipos de MOOC

Existen varias formas de clasificar los cursos MOOC. La más conocida distingue dos tipos de MOOC: los MOOC conectivistas (cMOOC) y los MOOC comerciales (xMOOC)6, 13.

Los cMOOC son los primeros MOOC que surgieron (“Introduction to Open Education”, “Connectivism and Connective Knowledge”). Estos MOOC ponen su énfasis en la creación de conocimiento por parte de los estudiantes, en la creatividad, la autonomía, y el aprendizaje social y colaborativo.

Sin embargo, los segundos en llegar, los xMOOC, son los cursos que se han hecho más populares, los que se ofrecen a través de plataformas comerciales o semicomerciales como Coursera, edX y Udacity. Estos MOOC ponen su énfasis en un aprendizaje tradicional centrado en la visualización de vídeos y la realización de pequeños ejercicios de tipo test.

Otra clasificación similar a la anterior14 establece una matriz 2×2 en base a las respuestas a dos preguntas que deben contestar los organizadores de un curso MOOC:

1. ¿Intentas ganar miles de millones de dólares?
2. ¿Crees que el aprendizaje ocurre principalmente a través de la transferencia del conocimiento?

Las respuestas a estas dos preguntas se pueden clasificar en tres categorías (hay una combinación que por ahora no ha surgido): cursos orientados al mercado (market), cursos abiertos (open) y cursos conectivistas (dewey).

Matriz de clasificación de los cursos MOOC. Fuente: “Summarizing All MOOCs in One Slide: Market, Open and Dewey” (J. Reich).Desgraciadamente, los MOOC más populares en la actualidad son los de tipo xMOOC u orientados al mercado (market). Este tipo de MOOC ha recibido numerosas críticas. Por ejemplo, David Wiley, uno de los defensores de los recursos educativos abiertos y uno de los pioneros de los cursos MOOC, considera que casi ningún MOOC cumple las cuatro letras15 y ha sido muy crítico con la deriva de los MOOC comerciales, por lo que, humorísticamente, propone redefinir el término MOOC como Massively Obfuscated Opportunities for Cash16.

Otra clasificación17 organiza los cursos MOOC en tres grupos en función de tres elementos clave para su funcionamiento: la red que se crea (network-based), las tareas que se realizan (task-based) y el contenido que se transmite (content-based).

En esta clasificación, cada tipo de MOOC presenta estos tres elementos clave, pero en cada tipo predomina uno de ellos:

  • Network-based: Los primeros MOOC pertenecen a este grupo. No se centran en la transmisión de contenido o en la adquisición de aptitudes, sino en las relaciones que se establecen entre los participantes de los cursos. La evaluación que se emplea tradicionalmente no se puede utilizar en estos cursos.
  • Task-based: Lo más importante es la adquisición de ciertas aptitudes y destrezas mediante la realización de actividades. La creación de una comunidad de alumnos es importante para el intercambio de ejemplos y la ayuda mutua, pero no es lo principal.
  • Content-based: Lo más importante es la adquisición del contenido. La creación de una comunidad de alumnos es secundaria y un alumno puede superar el curso sin relacionarse con el resto de alumnos. La evaluación tradicional mediante ejercicios de tipo test es empleada debido al enorme número de alumnos que se pueden inscribir en un curso de este tipo.

Clasificación de los cursos MOOC en función del elemento predominante. Fuente: “Three Kinds of MOOCs” (L. Lane).Existen otras taxonomías posibles e incluso recientemente han surgido variantes relacionadas que se alejan tangencialmente del modelo MOOC pero reconociendo su origen. Se trata de los denominados Small Private On-line Courses (SPOC) que, siguiendo algunos de los principios desarrollados por los MOOC, cubren la distancia entre éstos y la enseñanza en línea tradicional. Éste es el caso de los cursos de la plataforma Novoed, surgida en Stanford University en el año 2013.

Los SPOC utilizan la misma infraestructura que los MOOC, aunque su alcance no es pretendidamente masivo y pueden incluir elementos cerrados en sus contenidos18.

Además, recientemente han surgido otros términos, como MOOR (Massive Open Online Research) o DOCC (Distributed Open Collaborative Course).

Conclusiones

Por ahora, los MOOC se deberían de entender como un experimento, un experimento para descubrir y valorar nuevos modelos de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, todo el interés que ha generado ha producido como resultado que mucha gente piense que los MOOC son el futuro de la educación. Nosotros creemos que los MOOC no se deben tomar como el “destino educativo” al que tenemos que llegar, sino que son una excelente “excusa” para hablar, meditar e investigar sobre educación. Los MOOC son el viaje, no el final del viaje.

Ya han pasado casi dos años del lanzamiento del curso “Introduction to Artificial Intelligence”, el primer curso de tipo MOOC que tuvo más de cien mil alumnos, y la “luna de miel” de los MOOC parece que se está acabando. Después de la sorpresa inicial y la gran expectación que causó su aparición, han surgido algunas críticas19, 20.

Sin embargo, algo que en un principio se veía como lejano en el futuro, la integración de los MOOC en la educación tradicional, ya es una realidad en algunas universidades que ofrecen la posibilidad de realizar un curso en una plataforma MOOC que luego se puede convertir en créditos oficiales21. Por ejemplo, San Jose State University ofrece varios cursos a través de la plataforma Udacity que ofrecen créditos oficiales reconocidos por esta universidad por 150 dólares el curso. Estos créditos se pueden transferir a las otras universidades del sistema universitario de California y también son reconocidos por la mayoría de universidades de Estados Unidos. Sin embargo, un análisis realizado muestra que no es ni fácil ni barato convertir un crédito obtenido en un curso MOOC en un crédito de una universidad22.

Algunos profesores y departamentos han manifestado públicamente opiniones en contra de los MOOC y su uso como sustituto de las clases presenciales. Hay incluso algún caso de alguna universidad que ha rechazado colaborar con alguna de las plataformas MOOC23. Una de las razones es el temor a que el mismo curso sea realizado por miles de alumnos de diferentes universidades y se convierta en una especie de “pensamiento único”20. Además, el movimiento MOOC puede derivar en dos tipos de universidades: las primeras, muy bien financiadas en las que estudiantes privilegiados son enseñados por profesores “cara a cara”; las segundas, con poca financiación, en las que los alumnos visualizan vídeos de clases previamente grabadas y en las que la participación del profesor se reduce a la función de un mero asistente.

Otros autores piensan que el futuro de los MOOC está en ofrecer pequeños cursos, muy personalizados para atender a las necesidades particulares de cada estudiante3. En este sentido, los MOOC, más que competir con la enseñanza tradicional que tiene como objetivo la obtención de un título, estarían orientados a satisfacer las necesidades de conocimiento que surgen en el día a día y en especial en el entorno laboral.

El carácter disruptivo de los MOOC sólo se verifica si son tomados como experimentos para poner a prueba nuevas metodologías, nuevas tecnologías y nuevas formas de organizar la educación:

  • Nuevas metodologías, porque, por ejemplo, obligan a eliminar de la ecuación figuras tradicionales como la del tutor y sustituirlas por un buen aprovechamiento del conocimiento compartido que se genera, precisamente, por el carácter masivo del curso. Otro ejemplo es que el uso de los vídeos grabados de manera casi doméstica es frecuente en los MOOC y ello no está reñido con una buena metodología educativa, pero estos vídeos están compitiendo en la misma arena en la que existen millones de otros vídeos que tienen, a su vez, millones de visualizaciones y, por tanto, han de utilizar estrategias de comunicación propias del medio para lograr su objetivo.
  • Nuevas tecnologías, porque aunque casi todas las universidades poseen campus virtuales basados en un Learning Management System (LMS), éste no suele estar preparado para poder ser utilizado de manera masiva por estudiantes que no buscan una matrícula ni una acreditación oficial. El coste asociado al uso del LMS no es escalable a un MOOC y, por tanto, es necesario buscar soluciones tecnológicas más eficaces y económicas.
  • Nuevas formas de organizar la educación, porque el sistema tradicional de inscripción y acreditación de los alumnos no sirve para un curso que vive, se desarrolla y culmina exclusivamente en Internet y en el que el carácter de “alumno” se amplía con el de “usuario”. La competencia no son otros cursos similares, sino que son los otros servicios que ofrece la Red los que se disputan con los MOOC la atención de los usuarios de la Red.

Los MOOC aún tienen que demostrar dos de las principales promesas que los rodean. Por un lado, los MOOC prometen la democratización de la educación, ofrecen la posibilidad de aprender de los mejores. Sin embargo, las estadísticas actuales muestran que la mayoría de los estudiantes provienen de países desarrollados y ya poseen una titulación superior.

Por otro lado, los MOOC prometen una reducción en los costes de la educación sin que haya pérdidas en la calidad. Sin embargo, para que sea así, los MOOC se tienen que integrar en los sistemas educativos tradicionales, y por ahora no está clara cuál es la mejor forma de hacerlo.

Para finalizar, recordemos que los MOOC son una muy buena excusa para experimentar: “hacer operaciones destinadas a descubrir, comprobar o demostrar determinados fenómenos o principios científicos”. El resultado de un experimento puede ser positivo o negativo, pero en cualquier caso, el resultado obtenido tiene mucho valor.

Notas:
  1. PAPPANO, L. (2012). “The Year of the MOOC”. En The New York Times, 2 de noviembre.
  2. REGALADO, A. (2012). “The Most Important Education Technology in 200 Years”. En MIT Technology Review, 2 de noviembre.
  3. HORN, M. y CHRISTENSEN, C. (2013). “Beyond the Buzz, Where Are MOOCs Really Going?”. En Wired, 20 de febrero.
  4. LUJÁN-MORA, S. (2012). “MOOC: Breve (muy breve) historia de los MOOCs”.
  5. SIEMENS, G. (2012). “What is the theory that underpins our moocs?”. En Elearnspace, 3 de junio.
  6. SIEMENS, G. (2012). “MOOCs are really a platform”. En Elearnspace, 25 de julio.
  7. SIEMENS, G. (2013). “Neoliberalism and MOOCs: Amplifying nonsense”. En Elearnspace, 8 de julio.
  8. RIVARD, R. (2013). “Beyond MOOC Hype”. En Inside Higher Ed, 9 de julio.
  9. REICH, J. (2013). “Is a MOOC a Textbook or a Course?”. En Education Week, 19 de mayo.
  10. LUJÁN-MORA, S. (2012). “¿Qué es un MOOC?”.
  11. REICH, J. (2012). “Summarizing EdTech in One Slide: Market, Open and Dewey”. 30 de abril.
  12. LUJÁN-MORA, S. (2013). “¿Qué son los Recursos Educativos Abiertos?”.
  13. DANIEL, J. (2012). “Making Sense of MOOCs: Musings in a Maze of Myth, Paradox and Possibility”. En Journal of Interactive Media in Education, 3, Diciembre.
  14. REICH, J. (2012b). “Summarizing All MOOCs in One Slide: Market, Open and Dewey”. 7 de mayo.
  15. WILEY, D. (2012). “The MOOC Misnomer”. 1 de julio.
  16. WILEY, D. (2013). “Redefining MOOC”. 9 de mayo.
  17. LANE, L. (2012). “Three Kinds of MOOCs”. En Lisa’s (Online) Teaching Blog, 15 de agosto.
  18. 18.- GORAL, T. (2013). “SPOCs may provide what MOOCs can’t”. En University Business, julio.
  19. KOLOWICH, S. (2013). “Why Professors at San Jose State Won’t Use a Harvard Professor’s MOOC”. En The Chronicle of Higher Education, 2 de mayo.
  20. JASCHIK, S. (2013). “MOOCs for Credit”. En Inside Higher Ed, 23 de enero.
  21. KOLOWICH, S. (2012). “The Online Pecking Order”. En Inside Higher Ed, 2 de agosto.
  22. RIVARD, R. (2013). “EdX Rejected”. En Inside Higher Ed, 19 de abril.
  23. TOYAMA, K. (2013). “MOOCs Will Come and Mostly Go Like Other EduTech Fads”. En Educational Technology Debate, 8 de abril.

Pedro Pernías Peco

Autor: Pedro Pernías Peco

Pedro Pernías Peco es licenciado en C. de la Educación. Profesor del Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Alicante (UA). Es subdirector coordinador del grado de Ingeniería Multimedia de la Escuela Politécnica de la UA y director de tecnología de UNIMOOC aemprende.


Sergio Luján Mora

Autor: Sergio Luján Mora

Sergio Luján Mora es Doctor Ingeniero en Informática. Profesor del Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Alicante (UA). Coordinador del curso MOOC iDESWEB.

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